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Cenas especiales para un 40 aniversario y el renacimiento de un imán turístico. El veganismo no es rentable pero los cafés en sucursales bancarias sí. Bares para escuchar vinilos o bares para leer y vinos por copas en casa.

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Por Helio San Miguel

Publicación Revista: 01/12/2025

Publicación Web: 28/08/2026

El famoso Union Square Cafe cumple 40 años y lo celebra con cenas especiales y una fiesta en el Union Square Park. Este restaurante fue el primero que Danny Meyer abrió cuando tenía solo 27 años y con él lanzó su exitosa carrera que le ha convertido en uno de los restauradores más famosos y reputados de Nueva York. Hoy es el propietario de The Modern, Gramercy Tavern, Manhatta, Ci Siamo y otros, también fue propietario del restaurante Eleven Madison Park, que posteriormente vendió al cocinero Daniel Humm tras conseguir la tercera estrella Michelin. Los restaurantes de Meyer se carac-terizan por menús sólidos, aunque no especialmente creativos, por un excelente servicio y por permitir a los clientes llevar sus propios vinos por un precio de descorche de 35 $, que en Nueva York es, hoy por hoy, muy bajo. Union Square Cafe fue también pionero en la conversión del Downtown en un centro neurálgico de alta cocina, hoy, cuatro décadas después, cuenta con más restaurantes de nivel que ninguna otra zona de la ciudad.

Un clásico turístico

El mencionado Danny Meyer acaba de abrir en pleno corazón de Times Square, en el piso 47 del hotel Marriott Marquis, The View, que recupera, tras años cerrado, el espacio del restaurante giratorio original. The View dispone de mesas para dos a lo largo de los ventanales y mesas más grandes en la parte central que no se mueve, todo amenizado por un pianista –valenciano, por cierto–. La apuesta culinaria es muy clásica, centrándose en platos típicos de la ciudad, siendo conscientes del carácter turístico –tanto nacional como internacional– de la zona y de un público que no acude sólo por la comida sino por la vista de 360 grados a lo largo de una cena. The View tiene también en el piso superior un bar, The View Lounge, con cócteles y un número más limitado de platos, pero las mismas impresionantes vistas.

Veganismo sí, pero...

Eleven Madison Park, el famoso, carísimo y precioso restaurante de tres estrellas Michelin, elegido hace unos años el mejor del mundo, se tornó inesperadamente vegano cuando estaba en la cumbre. A poco de hacerlo tuvieron un gran escándalo al descubrirse que también ofrecían carne a hurtadillas, lo que se vio como una gran hipocresía. Las críticas culinarias tampoco fueron muy positivas. El pasado octubre dejan el fallido experimento para ofrecer una atmósfera más “inclusiva”. Detrás está la imposibilidad de hacer fiestas privadas siendo vegano y la gran caída en las ventas de vino que en Nueva York representa un enorme porcentaje de los ingresos de un restaurante. Eleven Madison Park mantendrá menús veganos y vegetarianos, pero ya se puede pedir carnes y pescados.

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Rulo de aguacate con langostinos en Eleven Madison Park. Francesco Tonelli

Bancos con cafés

Por sorprendente que parezca, el banco Capital One ha tenido una innovadora iniciativa: ha abierto sucursales con cafés dentro donde sirven además ensaladas, bocadillos, etc. Son espacios muy amplios con mesas separadas en las que se puede trabajar o sentarse en sofás con el lema “Parte café, parte banco. Todo tuyo”. Chase ha seguido el mismo camino asociándose con Joe Coffee, una de las cadenas de cafeterías más famosas. El modelo aquí es distinto pues la sucursal bancaria y el café son negocios separados, pero contiguos. Tendencia adaptada en Madrid con varios Santander Work Café.

Book or listening

Estos bares de reciente aparición son espacios, como su nombre apunta, donde se va a leer o a escuchar música. En este último caso, música de vinilos, pues los melómanos encuentran que suena mejor. Es una moda importada de Japón y ya hay varios, de muy distinta decoración. Mientras que algunos tienen una estética muy cuidada, otros parecen un sótano destartalado. Como ocurre con todo tipo de establecimientos en Nueva York, en casi todos sirven comida y se puede ir a cenar, aunque algunos son más que nada coctelerías. Algunos, como el Tokyo Record Bar, uno de los pioneros, Hi-Note o Studio 151 están en Downtown, especialmente en el East y West Village. Pero la gran mayoría están en Brooklyn, donde se encuentran Bierwax, Eavesdrop, Honeycomb, The Last Call o Upstairs at Public Records.

Sampl

Una empresa llamada Sampl, ha descubierto una original manera de vender vino. Como su nombre indica –sample significa muestra–, envía, a domicilio, muestras de vino de pequeñas bodegas familiares de distintas regiones estadounidenses que así tienen una oportunidad de llegar a un público más amplio. Las muestras vienen en una bonita caja cilíndrica que contiene siete recipientes de 100 ml con tapón de rosca, parecidos a los tubos de ensayo, con toda la información sobre el vino, variedad, región, bodega, etc. El paquete incluye un posavasos con un código QR para descargar toda la información. Se puede comprar un solo juego o suscribirse para recibirlos regularmente. El principal problema es que se agotan muy rápido. Sampl también ofrece la posibilidad de comprar las botellas y dispone asimismo de un servicio personalizado para empresas que pueden poner su logo en los paquetes. No es especialmente barato, pues un juego cuesta 55 $, pero ofrece una alternativa divertida al vino por copa y a la compra de botellas de alto precio antes de catarlas.

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