Quintoelemento celebra su cuarto aniversario con una jornada muy especial que reunió a tres grandes nombres de la gastronomía española como son Juan Suárez de Lezo, chef ejecutivo del restaurante; Mario Sandoval, con dos estrellas Michelin y tres soles Repsol; y el maestro pastelero Jacob Torreblanca, encargado de poner el toque final a un menú inolvidable.
El evento supuso un nuevo hito para el restaurante del Grupo Kapital, que en tan solo cuatro años ha conseguido consolidarse como uno de los espacios más sorprendentes de Madrid. Desde su apertura en 2021, quintoelemento ha redefinido el concepto de experiencia gastronómica al integrar la cocina de autor con la tecnología, la arquitectura y el espectáculo.
Durante este tiempo, el proyecto liderado por Suárez de Lezo ha sabido encontrar un equilibrio entre la creatividad culinaria y la emoción. Su cúpula retráctil, sus efectos visuales, la coctelería de autor y una bodega con más de 450 referencias conforman un escenario donde cada servicio se convierte en una vivencia única. Las actuaciones en directo, incorporadas desde hace dos años, refuerzan esa idea de inmersión que ha convertido al restaurante en una referencia para quienes buscan mucho más que una buena mesa.
La celebración del cuarto aniversario reunió a Sandoval y Suárez de Lezo en un menú a cuatro manos, diseñado como un diálogo entre dos visiones de la gastronomía. Entre los platos que pudieron disfrutarse destacaron propuestas como la vaina crujiente con guisante lágrima y puré encebollado, el crujiente de queso manchego con tartar de hamachi y helado de miso y jamón ibérico, la sopa de cangrejo granizada con quisquilla ahumada y shots de curry verde, o el guiso de sepia y tendones con encurtidos.
El cierre del menú estuvo a la altura de la ocasión, con dos postres de Jacob Torreblanca que unieron precisión técnica y sutileza, una bavaroise de vainilla Tahití con interior de yuzu y chocolate con leche, y un lingote de cremoso de café con bizcocho de almendra marcona y ganache de chocolate 64%.
El maridaje, protagonizado por los vinos de la bodega madrileña Valquejigoso y el champagne Perrier-Jouët, completó una experiencia que celebró no solo el aniversario del restaurante, sino también la unión entre tres formas de entender la excelencia.