Tabernas de Madrid

La taberna Los Gabrieles reabre sus puertas

Vuelve un símbolo del arte y la solera de la ciudad de Madrid, la denominada Capilla Sixtina de los azulejos vuelve a abrir sus puertas 22 años después.

Foto

Por Redacción

Publicación Web: 04/05/2026

El pasado 20 de abril reabrió sus puertas un símbolo del arte y la solera madrileña, un lugar que cuenta la historia de la ciudad y un museo que cerró sus puertas hace 22 años la calle Echagaray.

La taberna Los Gabrieles, vuelve a la escena gastronómica madrileña, 7 años han hecho falta para restaurar la conocida como “La Capilla Sixtina de los azulejos”, un lugar reconocido por la decoración de las paredes, azulejos que cuentan la historia de esta taberna y que han sido restaurados uno a uno para mantener su legado en el tiempo.

En enero de 1907 abría La taberna Los Gabrieles en la calle Visitación,7 (más tarde se mudaría a la calle Echegaray) un punto de encuentro de toreros, flamencos, aristócratas, bohemios y artistas como Antonio Chacón, Valle-Inclán, Juan Belmonte o Ava Gardner. Casi 120 años después, sus azulejos siguen siendo el mayor reclamo de este lugar, como el que preside uno de los rincones de la taberna, un anuncio de vinos y coñac del Marqués del Mérito obra del ceramista Alfonso Romero y diseñado por Federicos Ribas Montenegro a principios del siglo XX o Sanlúcar, Pastora, de Pedro Rodríguez e hijos, que convierte una escena rural en un mensaje de marca: origen, tradición y reconocimiento real.

Imagen
La taberna Los Gabrieles

7 años de restauración

En su perfil de Instagram @losgabrieles_madrid recogen los testimonios de Abraham Rubio Celada, doctor en Historia del Arte y especialista en cerámica española, encargado de documentar, estudiar y poner en valor la riqueza histórica de estos azulejos. “El hecho de que la taberna Los Gabrieles abra sus puertas es muy importante, es que solamente hay que abrir la puerta y cobrar entrada porque es realmente un museo del azulejo español”. En 2004 cerró sus puertas y fue en 2007 cuando empieza el trabajo de desmontaje de todos los murales de azulejería. “Se arrancaron, estuvieron almacenados y después restaurados, un trabajo totalmente científico, puesto que era una obra patrimonial de la Comunidad de Madrid y era muy importante no alterar nada”.

Un arduo y meticuloso trabajo como explica Elena Martínez, directora de ECRA y la responsable de la restauración y conservación del patrimonio de este espacio, “Uno de los mayores retos fue el arranque de 400 metros cuadrados. Tuvimos que siglar uno a uno, almacenarlos en cajas adecuadas para ello y trasladarlos a un estudio que soportase el peso de tantos azulejos (…) Una parte muy importante ha sido la recuperación de la fachada, simulando la de 1910, gracias al trabajo de Óscar uno de los últimos artesanos de la cerámica que quedan en Madrid”.