Uno de los éxitos más sonados de los últimos meses ha sido el restaurante The Dover. Con un menú inspirado en la gastronomía italoamericana y con unos interiores sofisticados que te trasladan al Nueva York de hace un siglo, este restaurante fundado por Martin Kucz-marski, anteriormente director de Soho House, ha renunciado a ese carácter informal tan propio de la restauración contemporánea, hasta el punto de que llevar la indumentaria inadecuada puede complicar el acceso.
El boom de bistros franceses continúa; el chef Jackson Boxer ofrece desde Henri, su restaurante en Covent Garden, una versión reinventada de algunos clásicos parisinos con su mirada londinense, buena muestra son sus canelés –bizcocho bordelés– de algas. En Joséphine Bouchon apuestan por una línea más tradicional, dirigido por Claude Bosi, el menú incluye platos como huevo hervido con gelatina, y el vino de la casa se sirve en pots lyonnais, una botella típica de Lyon, la ciudad natal de Bosi. Por último, Café François, que está abierto todo el día y sirve desde desayunos hasta cenas; clásicos franceses como sopa de cebolla y menú rôtisserie especial los domingos.
Sabores del mundo
Desde Palestina hasta México pasando por Japón o Grecia, Londres es la ciudad perfecta para disfrutar de culturas gastronómicas muy dispares. Fundado por Fadi Kattan, Akub es un restaurante palestino que reinterpreta platos tradicionales con un toque moderno. Desde bolitas de labneh –yogurt– cu-biertas de zumaque, za’atar y cúrcuma, hasta cordero asado a fuego lento con comino y fenogreco, las especias brillan en cada uno de los platos.
Koya, un japonés fundado en el Soho en 2010, se especializa en noodles udon frescos y dashi. Uno de sus platos, el English breakfast udon, encarna como pocos el diálogo que se establece entre culturas a través de la gastronomía. Los restaurantes mexicanos siguen teniendo notable presencia en la ciudad y Cavita, fundado por Adriana Cavita, que se formó en Pujol, es uno de los mejores y más valorados.
Oma, un nuevo restaurante inspirado en la gastronomía isleña de Grecia, con una original carta de vinos que mira hacia el mar, es una de las aperturas más celebradas de este año. Si sólo se prueba un plato, que sea el gratín de spanakopita con malawaj –tarta hojaldrada de espinacas y requesón con pan frito yemení–. El restaurante Tayyabs, fundado en 1972 por Mohammed Tayyab, es un buen lugar para probar auténtica comida punyabi –estado de la India– y en su menú destacan las costillas de cordero y el tinda masala, un curry vegetariano de calabaza. Nieves Barragán, una de las chefs españolas más respetadas de Gran Bretaña, ha abierto un nuevo restaurante, Legado, con el que busca dar a conocer platos regionales españoles, desde quisquillas de Cádiz hasta bacalao a la bilbaína. Plates se ha convertido en el primer restaurante vegano del país en ganar una estrella Michelin. Liderado por los hermanos Kirk y Keeley Haworth, reservar con meses de antelación es esencial para disfrutar de su menú degustación de ocho pases.
Trío de veteranos
Cualquier visita a la ciudad no estaría completa sin pisar alguno de sus restaurantes legendarios. St. John es quizás el restaurante británico más influyente de las últimas décadas. Fundado en 1994 por Fergus Henderson y Trevor Gulliver, su concepto ‘de la nariz a la cola’, que aboga por aprovechar todas las partes de un animal, es un fenómeno global, y su plato de médula ósea asada un icono. A sus varios restaurantes y cafeterías se ha sumado recientemente un nuevo espacio en la librería London Review, un paraíso para los amantes de las letras. Situado en pleno Soho, Quo Vadis, liderado por Jeremy Lee, es otra de esas instituciones británicas de visita obligada. Además, el menú sigue incluyendo el sándwich de anguila ahumada, un plato con estatus de leyenda.
Al sur del río, en Hammersmith, se encuentra el River Café, un restaurante fundado en 1987 por Rose Gray y Ruth Rogers que aún continúa ejerciendo una gran influencia en la restauración londinense. Con un menú inspirado en la gastronomía italiana, su tarta de chocolate Némesis es uno de esos postres que hay que probar una vez en la vida. El año pasado inauguraron un nuevo espacio, una cafetería situada a escasos metros del restaurante original y abierta todo el día.
Bocados dulces
En el este de Londres, se encuentran Violet Cakes y Soft & Swirly. La primera, una cafetería de barrio fundada en 2010 por Claire Ptak, repostera californiana que se formó en la cocina de Chez Panisse, sigue siendo un lugar perfecto para probar pastelitos y bollos deliciosos elaborados con fruta de temporada. La segunda, una heladería instalada en la terraza de la panadería E5 Bakehouse –pioneros del pan de masa madre, que elaboran con harinas ecológicas molidas in situ en un enorme molino a la vista–, está especializada en helados suaves. Fundada por Sam Lowry y Farah Kezouh, la infancia y la dulce espera por la furgoneta de helados han sido la inspiración de ambos para renovar este clásico británico y apostar por ingredientes de calidad sin aditivos. Los originales sabores que ofrecen varían con la temporada, desde jengibre y anís estrellado hasta castañas asadas, cualquiera de sus helados es perfecto para despedirse de Londres con buen sabor de boca.