El Chalet Suizo, situado a 2.555 metros de altura, en lo alto de las pistas de esquí de Sierra Nevada ofrecerá del 20 al 31 de marzo la auténtica fondue Moitié-Moitié clásica, que se prepara con dos variedades de quesos suizos: mitad Le Gruyère AOP –elegido el mejor queso del mundo en 2022– y mitad Vacherin Fribourgeois AOP. Presentado en el típico caquelón de hierro, la propuesta se completa con una botella de Moët & Chandon Brut Imperial, por un precio conjunto de 110 euros.
La receta básica de la fondue de queso requiere de muy pocos ingredientes: queso suizo rallado –no demasiado joven, para que se derrita mejor–, ajo fresco, un poco de vino blanco suizo, harina de almidón de maíz para ligar y un poco de zumo de limón. En cuanto al pan, los típicos cubos de pan para fondue son en su mayoría de pan blanco, pero el pan semiblanco o ahumado también va muy bien. Otra opción son las patatas cocidas, las verduras o las frutas (por ejemplo, peras, manzanas o uvas). Un consejo: el queso se pega mejor al pan ‘de ayer’ que al pan fresco.
Una receta con matices únicos
Normalmente, la receta de la fondue incluye vino blanco o kirsch, un licor de cerezas tradicional de Suiza. En esta ocasión, en su elaboración se ha empleado champagne Moët & Chandon, en una colaboración única de la mano de un equipo gastronómico que ha conseguido dotar a la fondue clásica de unos matices especiales, de sabor y textura, al introducir estas prestigiosas burbujas en la receta. La fondue armoniza igual de bien con un vino ligero y afrutado que con un champagne, por eso, en El Chalet Suizo, la fondue más alta del mundo estará acompañada por una botella de Moët & Chandon Brut Imperial.