Empecemos por el principio, toda la carne certificada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera Gallega (www.terneragallega.com), sello otorgado por la Unión Europea, procede de animales nacidos y criados en Galicia, que pertenecen a las razas autóctonas y sus cruces. Cumple con unos requisitos específicos en cuanto a alimentación, crianza y edad se refiere.
Ternera Gallega Suprema es la principal categoría comercial de la IGP Ternera Gallega, se trata de animales jóvenes, de menos de 10 meses, que se alimentan de leche materna como mínimo hasta los 7, esta es la principal característica que diferencia este tipo de carne en el mercado. La alimentación de los terneros se complementa mediante el aprovechamiento de los recursos propios de cada ganadería (como forrajes, cereales, nabos o patatas) y con concentrados, exclusivamente de productos vegetales.
Desde el campo hasta el punto de venta, la IGP realiza un exhaustivo control mediante comprobación documental, inspecciones en las ganaderías, en las industrias y en los establecimientos, con la toma de muestras y la realización de más de 3.000 pruebas de ADN al año. En el caso concreto de Suprema, además de comprobar el origen, las razas y el bienestar animal, se verifica la alimentación de los terneros y su lactancia materna, como mínimo, hasta los 7 meses. También se revisa el correcto etiquetado de la carne y su presentación e identificación en el punto de venta, con el fin de evitar confusiones o posibles engaños en el mercado.
La etiqueta de Ternera Gallega Suprema es de color rosa, que incluye un sello azul y amarillo de toda IGP y el logotipo de Ternera Gallega. Su carne se distingue por su terneza, jugosidad y sabor lo que favorece sus posibilidades culinarias con un cocinado adecuado para cada corte, desde el solomillo hasta la llana, la babilla o el vacío.
Con este tipo de crianza basada en el manejo tradicional, más de 8.000 ganaderos de Ternera Gallega Suprema mantienen vivo el medio rural y contribuyen a su sostenibilidad, favoreciendo la biodiversidad, conservando los ecosistemas y ayudando a la prevención de incendios, ya que los animales limpian los montes donde pastan, evitando su abandono.