Con la llegada de la Semana Santa, La Duquesita vuelve a convertirse en uno de los destinos imprescindibles para los amantes de la pastelería. Estos días, su tienda y salón de té se llenan de color, chocolate y tradición con una propuesta que combina creatividad y recetas clásicas.
Las protagonistas de la temporada son sus ya reconocidas Monas de Pascua, que este año se inspiran en el universo infantil, con especial atención al mundo animal. Osos, delfines, gallinas, pulpos, monos, conejos o pequeños elefantes dan forma a estas piezas, concebidas casi como pequeñas esculturas de chocolate firmadas por Oriol Balaguer.
Elaboradas con tres tipos de chocolate —blanco (35% cacao), con leche (40%) y negro (70%)—, estas monas buscan el equilibrio entre dulzura, intensidad y matices, convirtiéndose tanto en un regalo como en una experiencia gastronómica.
Junto a ellas, La Duquesita mantiene uno de sus imprescindibles de estas fechas, las torrijas. En este caso, elaboradas a partir de una masa de brioche propia que combina su suizo y su roscón, con mantequilla francesa y una fermentación larga que aporta una textura especialmente esponjosa.
La infusión, clave en su elaboración, se realiza con leche aromatizada con pieles de naranja y limón naturales, canela en rama y vainilla de Madagascar. El resultado es una torrija jugosa por dentro y ligeramente caramelizada por fuera, gracias al toque final de azúcar y canela.
Para quienes buscan una versión más golosa, la casa ofrece también su torrija con crema tostada, que parte de la receta tradicional pero se corona con una fina capa de crema pastelera caramelizada con soplete, logrando un contraste entre cremosidad y crujiente difícil de resistir.