Tres años de trabajo en torno a la recuperación del olivo gallego llegaron a su recta final. El jueves 10 de septiembre, la sede de la Fundación Juana de Vega en Oleiros acogió el acto de cierre del Grupo Operativo Oliveiras de Galicia, donde se expusieron los avances logrados entre 2023 y 2026 en torno a la multiplicación de once variedades autóctonas identificadas en la comunidad.
El proyecto, dirigido a profesionales del sector, centró buena parte de su esfuerzo en cómo producir plantas suficientes de estas variedades para que su cultivo pueda extenderse de forma real por Galicia. Para lograrlo, el equipo combinó dos enfoques distintos, el estaquillado tradicional y la micropropagación in vitro, comparando resultados y afinando los protocolos de cada técnica.
Detrás del proyecto hay un catálogo singular: Brava Gallega, Brétema, Carapucho, Carmeliña, Folgueira, Hedreira, Mansa Gallega, Maruxiña, Susiña, Xoana y Santiagueira. Once variedades que en su día estuvieron a punto de perderse y que, gracias a este trabajo de identificación y recuperación, empiezan ahora a tener un futuro productivo.
La jornada no se limitó a exponer cifras y resultados técnicos. También sirvió para repasar el camino recorrido desde los primeros pasos de identificación varietal hasta el punto actual, y para poner sobre la mesa qué queda por hacer: cuáles son los siguientes retos para que la olivicultura gallega consolide su desarrollo y su patrimonio genético quede protegido a largo plazo.
El programa incluyó además un gesto simbólico como fue la plantación de un ejemplar de la variedad Xoana, bautizada así en homenaje a la propia Juana de Vega. La jornada se cerró con una actividad más sensorial que técnica, una cata comentada de aceites gallegos a cargo del IES do Ribeiro (Ourense).