Si hay algún producto gastronómico italiano por excelencia, ese es el tradicional parmigiano reggiano, un queso que con un potente y delicioso sabor, caracterizado por su versatilidad en la cocina.
Remo Bronzoni, un panadero de Bibbiano, localidad de la provincia Reggio Emilia, una de las regiones productoras de este tipo de queso, creó un aperitivo basado en este producto, que se puede comer a cualquier hora, bajo en grasa y con forma de patata.
Así nació la receta de Parmonie, un snack curado durante 24 meses, dorado al horno y elaborado tan solo con aceite de oliva de Toscana, sal, levadura y harina de trigo.
Al estar horneado es mucho más saludable y lo pueden consumir todas aquellas personas intolerantes a la lactosa, ya que en las horas inmediatamente posteriores a la caseificación se produce una proliferación rápida de lactobacilos, que fermentan toda la lactosa presente en la cuajada en un periodo de 6 a 8 horas. También la galactosa, que se forma de la lactosa, se metaboliza rápidamente y en unas 24 o 48 horas desaparece completamente.
Su textura ligera, crujiente y su intenso sabor aromatizan muchos platos como pasta, pizzas o ensaladas.