Uno de los “universos” gastronómicos de Barcelona –hay que reservar mesa con tiempo– es el restaurante Disfrutar (** Michelin). Ubicado en el Ensanche y frente al mercado del Ninot, se ha convertido desde su inauguración en un templo culinario en el que fluyen las sinergias, las emociones y las sorpresas a través de una cocina viva, como avisan en el encabezado de sus cuatro menús degustación: Disfrutar Classic y Disfrutar Festival (195 euros); y el Gran Classic y el Gran Especial (155 euros), en los que se encuentran platos creativos de impecable presentación, con delicadísima ejecución y con un marcado carácter mediterráneo, de los que huyen del elitismo en el precio pero no en la calidad. Sus tres jefes de cocina (Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas) permiten que el comensal conforme su propio menú degustación eligiendo entre todas las creaciones disponibles para probar un poco de todo.
Creatividad, tradición y modernidad
Cinc Sentits (* Michelin) se ha convertido en un nuevo establecimiento gastronómico de peregrinación para gourmets, donde su cocina de proximidad y temporada, bodega y sala se integran en un tono armonioso y moderno en sus tres espacios. Su identidad reside en los platos, en los productos, en el servicio, en el ambiente… En todo, de ahí proviene su nombre “porque queremos que todos los sentidos interactúen a la hora de comer y degustar un plato en el restaurante”, afirma su chef y propietario, Jordi Artal. En Cinc Sentits no hay carta, sino un menú degustación de 11 platos (119 euros) y otro más corto de 8 platos (69 euros), aparte armonía de vinos, que reflejan singularidad y concisión. Siempre, con el objetivo de sorprender al cliente con algo que no probaría si tuvieran que pedirlo por sí mismo.
Cocina marinera mediterránea
Para degustar la cocina mediterránea más popular en la Barceloneta hay que visitar Barraca. Su comedor ofrece unas espectaculares vistas a la playa de San Sebastián, y su cocina está abierta a cualquier hora del día. Cuenta con la asesoría del chef Xavier Pellicer, dos estrellas Michelin. Este espacio apuesta por la calidad y la temporalidad de productos naturales, ecológicos y de proximidad. En su carta ofrece especialidades arroceras y pescado de lonja. Destacan la paella de arroz con calamares; el arroz del Delta con alcachofas; el arroz caldoso con bogavante; o su suquet de cabracho. A la oferta habitual se suma una nueva zona de brasas, en la que el chuletón es el rey.
Un concepto innovador
Con un interiorismo acogedor Solomillo es la propuesta gastronómica del Hotel Alexandra. Un espacio de dos plantas: abajo, la Charcutería, con una terraza en la calle Mallorca, donde degustar selectas tablas de quesos, embutidos y productos de mercado; y en la primera planta, el restaurante, una interpretación de la tradicional bra-sserie, con una fórmula sencilla y novedosa: carne al peso. ¿Cómo funciona? El comensal escoge la raza según temporada (salers, frisian, rubia gallega o buey, entre otras) y elige el peso y el punto de cocción, además de las salsas y guarniciones (verduras, legumbres….). La oferta va más allá con los postres: pastelería propia donde el cliente elige la masa (babá al ron, hojaldre o masa sable, crema de vainilla, fruta de la pasión, helados, sorbetes…).
Calidad culinaria
El restaurante del Negresco Princess es un rincón ideal para comer, tomarse un descanso y continuar haciendo turismo en Barcelona. Además de brindar una oferta culinaria original y de gran calidad, apta para todos los gustos, su cocina de mercado, con productos de temporada y de comercio justo, es la estrella del menú. Cada semana, el chef Jon García prepara un menú de mediodía realfood para todos aquellos que quieran disfrutar de una cocina creativa, fresca y saludable. Su ceviche de gambas con aguacates, mango, maracuyá y aire bergamota o el pollo a dos cocciones con tomates confitados, patatas y salsa de mostaza a la miel, son muy recomendables.
Hotel con encanto
En el barrio Gótico se encuentra Kimpton Vividora Hotels & Restaurants, el primer hotel ‘boutique’ en España de Intercontinental Hotels Group. Con un atrevido diseño el hotel cuenta con 156 habitaciones, tres restaurantes y varios bares. En el primer piso, el restaurante Fauna da la bienvenida a los clientes en un ambiente cálido que recuerda a la cocina de una familia catalana. El menú del chef Ferran López, se basa en sabores mediterráneos con el toque creativo al estilo del Kimpton. En la planta baja, en el Café Got se ve sin obstáculos a los turistas y residentes que transitan por las calles del Barrio Gótico y ofrecen comidas ligeras, vinos, cócteles… En la última planta se encuentra La Terraza Vivi, con una piscina, pérgolas, vegetación y luces que le confieren un ambiente sofisticado.
Comer en las alturas
En Sant Just Desvern se encuentra el Mirador de Sant Just, un restaurante panorámico y circular suspendido, a 105 metros de altura, del cilindro de la chimenea de una antigua fábrica de cemento. Se accede a través de un vertiginoso ascensor con suelo y techo transparente. Su carta transita por una gastronomía de nivel, con especialidades enmarcadas en la nueva comida catalana y mediterránea. Entre sus platos más suculentos destacan la espalda de cordero deshuesada y asada con crujiente de emmental; patatas rellenas de bacalao gratinadas con alioli de ajos tiernos; o la colita de rape. Además, cuentan con una bodega de más de 150 referencias para lograr una acertada armonía con los platos escogidos.
Un lujo a orillas del mar
Frente a la bahía de S’Agaró se encuentra la Taverna del Mar. Abierto al mar y construido sobre un muro que frena las olas, este establecimiento está dirigido por la cuarta generación de la familia Ensensa y mantiene su identidad en torno a la cocina marinera tradicional y a los productos del Empordà. La cocina se ajusta a la disponibilidad de las lonjas de la Costa Brava: arroces, lubina a la sal, rodaballo al horno, dorada, langosta, almejas, etc. Hay que probar su pulpo a la brasa con espuma de parmentier de patata y pimentón de la Vera o la crema de guisantes con cigalas y curry. Al frente de los fogones está Lluís Planas, que cuenta con el asesoramiento del estrellado Romain Fornell. La bodega abarca 380 vinos para hacer una buena armonía.