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La gran marmita

El Food Hall de Canalejas sube el nivel. Jesús Sánchez aterriza en Madrid con Amós. Grupo Coruñesas apuesta fuerte con Desde 1911 y Lhardy. Marmitón sorprende y encanta. La Parrilla de La Máquina a la brasa. Commodore resucita. Roger Chen destaca entre los orientales.

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Por Ana Marcos

Publicación Revista: 01/02/2022

Publicación Web: 15/02/2022

En lo que fue el antiguo Banesto, al lado del impactante 5 estrellas Four Seasons, hoy pasean las bandejas y las copas se llenan vinos notables. El nuevo Food Hall Canalejas, situado en la Galería del mismo nombre, aglutina 13 restaurantes. El chef Rubén Arnanz (1 estrella Michelin) trae la esencia de su cocina castellana a la capital, también están presentes conceptos creados en exclusiva como Le Petit Dim Sum del Grupo China Crown, un Salvaje de cocina japonesa fusión, las ostras de Daniel Sorlut, arroces del icónico St. James…

Tradición y alta cocina

El hotel Rosewood Villa Magna, completamente rehabilitado y redecorado, alberga entre sus paredes el restaurante Amós. El chef Jesús Sánchez ha desembarcado en Madrid para abrir una puerta a la mejor cocina cántabra, aunque en un estilo muy diferente al Cenador de Amós (3 estrellas Michelin). El menú Esencia (87 €) ofrece platos sofisticados; por otra parte y en una carta convencional –Memoria– se pueden elegir diferentes combinaciones (desde 67 a 47 €) con especialidades más clásicas como la merluza en salsa verde con berberechos o sus callos. El menú Cuchara —sólo almuerzo—, está pensado para comer más rápido (47 €).

El pescado es el rey

El Grupo Coruñesas sigue imparable con su división de restaurantes. La apertura de Desde 1911 —año en el que se creó la pescadería que les dio fama— es un derroche en todos los aspectos. Un amplio local con distintos ambientes dirigido por el gran Abel Valverde, con Miguel Ángel Aragón como maître (también ex Santceloni) y Sergio Otero, llegado de StreetXO, como jefe de sumilleres del Grupo. Diego Murciego está al frente de los fogones. Pensado por y para el pescado, la carta cambia diariamente. Contiene seis entrantes a elegir y en ella figura el pez que será el único segundo posible, escogido por ser el mejor del día en lonja. Se puede optar por tres, cuatro o cinco entrantes, por 120, 135 o 150 € (vinos aparte).

Marmitako de langosta gallega, almeja de Cambados a la brasa, gamba roja de Palamós. Espectacular servicio de sala —con muchos platos terminados en el comedor— y una de las cartas de vinos más valiosas del sector, desde verticales de Vega Sicilia Único a sus vinos por copas con grandísimas etiquetas.

Por otra parte han mantenido el alma y la historia del célebre Lhardy, inaugurado en 1839, del que son los nuevos propietarios. Un tercer siglo de existencia con aires renovados, pero sólo lo justo, porque sigue esa decoración romántica y los famosos salones donde se dirimió la historia de España. Platos como el pato canetón a la naranja o el solomillo Wellington se han conserva-do en su carta, junto a su inolvidable cocido madrileño. No faltan sus callos o el consomé. Grupo Coruñesas ha aportado otras especialidades suyas como el lenguado Evaristo o su delicioso salmón ahumado.

Técnicas artesanales

Pablo Sánchez y Lalo Zarcero dos jóvenes con amplio bagaje anterior, desde The Connaught al Corral de la Morería o Fismuler, han sabido darle sentido a una cocina que apuesta por proveedores locales y de proximidad. En su restaurante Marmitón, todo se hace en la casa, desde la pasta a los fermentados o esos encurtidos que, junto a las croquetas, les han dado fama. Algunos de sus platos más emblemáticos son el paté casero de pichón con salsa Cumberland, los judiones de La Granja o los raviolis bicolor de boniato y cabrales.

Un clásico que se renueva

Después de estar durante muchos años cerrado debido a la desaparición de Mayte, su alma y hacedora, todo ha cambiado. Decorado por el interiorista Luis Galliusi, ahora es un local diáfano, colorista y con tres terrazas. Perteneciente al Grupo Remigio, son 1.500 metros cuadrados abiertos de 12 a 1 am que rompe con los paradigmas de la hostelería clásica. Dos cartas diferenciadas, Kiss& Eat, en la planta baja, ideal para picoteo y la pensada para el restaurante, en el primer piso. Así, es posible comer unos huevos rotos con camarones y jamón de bellota o una hamburguesa de wagyu, mientras que el segundo ofrece una carta francamente apetitosa, con opciones como el tataki de bogavante, canelón de cocido madrileño o la torrija sobre arroz con leche y toffee.

Las brasas son protagonistas

La Parrilla de La Máquina es para amantes de las buenas carnes y pescados. Una gran barra y un agradable comedor en el primer piso con cocina vista, donde admirar las parrillas alimentadas por carbón de encina. Un lugar clásico, de impecable servicio, donde disfrutar de un buen chuletón o un rape salvaje, como novedad están los productos de su huerta también a la brasa, como la berenjena o el aguacate con carabineros. Cuidada bodega.

Zen Asian Supper Club

Roger Chen, propietario de uno de los grupos hosteleros más veteranos de Madrid —entre los que se encuentra el renombrado Asia Gallery del hotel Palace— inauguró Zen Asian Supper Club. Un imponente local abierto todo el día —con patio interior al aire libre—, que ofrece una carta con especialidades chinas, japonesas y tailandesas entre las que el pato crujiente Sichuán es la estrella. Muy recomendable el dumpling de cerdo con salsa picante o el tartar de atún. Magnífica relación calidad-precio (entre 35 y 40 € por persona) y abierto todo el día para el tardeo y con D’J por las noches.