Tras paralizar la inauguración de Coquetto prevista para el 8 de marzo, los hermanos Sandoval abrieron sus puertas en cuanto se permitió legalmente. Impresionante producto en un ambiente sereno y desenfadado donde abogan por la cocina tradicional, pero claro, elaborada con la finura innegable del cocinero Mario Sandoval (2 estrellas Michelin). Ni falta ni sobra en esta apetecible carta que va de la huerta a los guisos, salta a los escabeches, para terminar con los asados o la brasa. Cochinillo lacado, lubina de estero a la brasa, perdiz escabechada al amontillado. Estupenda selección de vinos a cargo del gran sumiller Rafael Sandoval. El precio medio es de 45 euros.
Dos países y un destino
Fayer es uno de los sitios ‘it’ de Madrid en estos momentos. Tuvieron la valentía de abrir en plena canícula urbanita y, aun así, sus mesas enseguida se llenaron. Un restaurante llegado desde Buenos Aires con una interesante mezcla de cocina israelí y parrilla argentina (cada una por separado). Platos, especialmente los hebreos, muy poco vistos en Madrid, desde el rico falafel con salsa tahine al lebaneh al Khachapuri. Y deliciosos cortes de carne típicamente argentinos como el ojo de bife o la soberbia entraña con salsa criolla. El “pastrón con hueso” es su plato emblemático: costillar de novillo curado durante 10 días en sal, azúcar y especias, ahumado en frío y cocinado al vacío. Todo, en un bonito y elegante espacio a base de mármol y madera decorado por Alejandra Pombo, con un gran banco central ovalado y barra para picar algo o tomar una copa.
Mirar al Mediterráneo
Berlanga es el nuevo templo de los arroces en Madrid. Recién inaugurado tuvo que cerrar por la situación y se dedicó al servicio a domicilio. Ahora ha abierto de nuevo con todas las de la ley e, incluso, ha inaugurado terraza. Propiedad del hijo del famoso director de cine y enclavado frente al Retiro, su carta es un compendio de recetas levantinas tradicionales. Cuenta con doce variantes de arroces, entre ellos el de salmonetes y ajos tiernos, la paella de verduras o el de puerros y rape. Originalidad y buen punto en un restaurante puramente mediterráneo con otras opciones como esgarrats con bacalao desmigado o clóchinas en temporada.
Calidad y tradición
En Arturo Soria ha abierto sus puertas “El Jardín de Alma”, con un bonito comedor interior y una terraza muy agradable rodeada de plantas. Su propietario Jesús González Espartero y el chef Borja Segura ofrecen una carta de materias primas nacionales y platos como sopa de Idiazábal, merluza sobre ceviche de camarón o el impresionante tomahawk de vaca con pimientos de piquillo. ‘Producto, calidad y tradición’ es el lema de este restaurante en el que es imprescindible reservar porque está hasta la bandera. Su precio medio va de los 35 a los 45 euros. Cuando se estrenó el primer Perretxico en Madrid recién aterrizados del famoso local en Vitoria, la probada y experta mano del cocinero Josean Merino fue todo un revulsivo en esta ciudad: auténticos pinchos vascos, así como tapas y ‘platicos’. Ahora acaba de inaugurar un cuarto local en la calle Narváez. Apetecibles opciones como el ‘bollico’ de Basatxerri, turrón de foie-gras con yogur de caserío o chipirón Begihaundi con fideos crujientes. Interesante selección de vinos de Rioja Alavesa, entre otras denominaciones de origen españolas.
Un sabroso viaje
El Grupo Mentidero ha creado el restaurante Brasas y Sal provisionalmente y como resultado de la unión de dos de los espacios que tiene en Las Tablas. Además de su precioso interior, cuenta con una espaciosa y bonita terraza en la que sirven tanto platos propios del Algarve portugués como de las playas de Huelva. Dos conceptos fusionados en uno debido a las circunstancias y donde encontrar un ambiente fresco y relajado para probar bacalao ‘dourado’, gambas blancas en distintas preparaciones o carnes y pescados a la parrilla. Hay dos turnos, por lo que es imprescindible reservar. La Malaje es uno de los mejores lugares de Madrid para disfrutar de la cocina andaluza. Ahora, estrenan nueva dirección con terraza y cocina non stop en pleno corazón del Madrid de los Austrias. Aaron Guerrero y Manu Urbano siguen la misma filosofía de antes para disfrutar de todo el sabor del sur desde sus espléndidos desayunos –con huevos Benedictine o bizcochos caseros– a la cena. Además del menú tapeo (29,50 €, 12 tapas) y dos gastronómicos (55 y 85 €), en la carta Taberna ofrecen, desde suprema de pintada en escabeche con ensalada de pochas a bienmesabe o ala de raya con salsa de menudillos.
Masas y empanadas
Los panes ecológicos y artesanos de Silene da Rocha en Amasa ya son famosos. Elaborados con masa madre ofrece especialidades únicas como el queijo (Brasil) o lavash (de Medio Oriente) que se solapan con otros tipos de pan tradicionales, como el cristal o el blanco. Lo último es la creación de una bonita cesta de ‘brunch’ con panes, croissant, kombucha, té y mermeladas, su precio es de 44,90 €. Todo, incluidos los panes, de venta también en su web. El pastelero Ricardo Vélez ha emprendido su primera propuesta salada con Panes y Empanadas. Una iniciativa surgida durante el confinamiento y que ha llegado para quedarse. La variedad es grande: quiches y galletas de parmesano pero también otras piezas como el brioche de albahaca y mascarpone o el pan de pasas, avellanas y pistachos. Y por supuesto, originales empanadas. Todo en The Pâtissier.
El sabor de Italia
En el novedoso El Bacaro de Fabio Gasparini son célebres sus pinsas junto a una deliciosa carbonara. Elaborado todo con el mejor producto italiano, han reabierto sus puertas, aunque también mantienen el servicio a domicilio. Un gran festín transalpino con otras especialidades como los cicchetti (aperitivos), la parmigiana de berenjenas y el ‘speck’ entre sus nuevas especialidades. Y que no falte el Spritz, un delicioso cóctel típico del Véneto.