La cocina italiana acaba de ser reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un homenaje a siglos de tradición, sabor y memoria transmitida de generación en generación. Cada año, el 17 de enero, el mundo celebra el Día Internacional de la Comida Italiana, una fecha para reunirnos en torno a la mesa y celebrar la historia que se esconde detrás de cada plato.
Este año, Pasta Garofalo ha llevado la celebración un paso más allá, uniendo a Gianni Pinto (Restaurante Noi) y Jordi Cruz (ABaC) en la creación de un plato que mezcla raíces y creatividad. La receta parte de unos Fusilloni con polpette al sugo, una preparación clásica de Pinto, y se enriquece con la butifarra fresca y el queso de oveja curado catalán de Cruz. El resultado es un plato que respeta la tradición italiana mientras añade matices locales, lleno de sabor y memoria.
Con iniciativas como esta, Garofalo celebra la autenticidad y demuestra que un buen plato de pasta puede ser también un acto de identidad y creatividad compartida.
Fusilloni con polpette al sugo y toque catalán
Para 4 personas
Ingredientes:
- 400 g de Fusilloni Garofalo
- 12–16 albóndigas pequeñas (30–35 g cada una)
- 200 g de butifarra fresca
- 500–600 g de salsa de tomate o passata
- 1 cebolla (aprox. 120 g), picada fina
- 50 ml de vino tinto
- 30–40 g de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra
- Polvo de tomate
- 6–8 hojas de albahaca fresca
Para la “mantecatura” final:
- 40–50 g de queso de oveja catalán curado, rallado fino
- Agua de cocción de la pasta
Elaboración
Dorar las albóndigas en una sartén amplia con aceite de oliva virgen extra hasta que estén bien selladas. Retirar y reservar.
En la misma sartén, dorar la butifarra fresca desmenuzada hasta que caramelice ligeramente. Retirar y reservar.
Sofreír la cebolla picada a fuego medio hasta que esté tierna y ligeramente dorada.
Desglasar con el vino tinto y dejar reducir completamente.
Incorporar la salsa de tomate y cocinar durante 5–7 minutos.
Añadir de nuevo las albóndigas y la butifarra y cocinar a fuego suave durante 20–25 minutos.
Ajustar de sal y pimienta y añadir la albahaca fresca al final de la cocción.
Cocer los Fusilloni Garofalo en abundante agua con sal hasta que estén muy al dente. Reservar parte del agua de cocción.
Incorporar la pasta a la sartén con la salsa, añadir un poco de agua de cocción y mezclar con energía hasta obtener una textura cremosa, brillante y bien ligada.
Para servir, rallar el queso de oveja directamente en el fondo del plato, disponer los Fusilloni con la salsa de albóndigas, espolvorear con polvo de tomate y terminar con un par de hojas de albahaca fresca.