Verónica Zumalacárregui

Me voy a comer el mundo

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Fecha Publicación Revista: 01 de septiembre de 2016
Fecha Publicación Web: 01 de noviembre de 2016

La periodista Verónica Zumalacárregui, experta en viajes y  gastronomía, ha realizado para Canal Cocina un ambicioso  recorrido por las cocinas del mundo. 

Club de Gourmets.- Cinco continentes, 22 países, 330 platos insólitos... ¿Cómo aguanta el cuerpo esa maratón gastronómica?

Verónica Zumalacárregui. ¡Ja, ja, ja! Es un trabajo duro, más de lo que la gente piensa; en lo que llevamos de 2016 he cogido nada más y nada menos que… ¡40 vuelos! Pero a la vez es tan apasionante, que las propias experiencias que estoy viviendo me dan la energía para seguir descubriendo sitios nuevos, platos deliciosos – y no tan deliciosos –, conociendo a gente encantadora… Eso, y algunos truquillos imprescindibles, como las infusiones digestivas y los comprimidos de melatonina, que también ayudan. 

¿Cuántos países le quedan por  “degustar”?

Ya hemos recorrido medio mundo: Río de Janeiro, Nueva York, Vietnam, Moscú, Corea del Sur… Acabamos de volver de grabar en Suecia, que ha sido el destino número 17. Ahora ya sólo quedan 5 destinos, entre los que están México D.F. y Los Ángeles.

¿Quiénes y cómo se seleccionan los cicerones culinarios?

Precisamente estos cicerones son el valor diferencial de este formato. “Me voy a comer el mundo” pretende conocer de primera mano lo más auténtico de esos destinos. Y para ello vamos de la mano de gente local que, además, para hacer más ágil el programa, tiene que hablar español. Una de mis tareas es encontrar a esos “anfitriones culinarios”.

Gracias a los años que he vivido en el extranjero tengo muchos amigos internacionales, y siempre tiro de ellos para hacer el primer barrido. Lo demás es puro trabajo periodístico. Al principio me costaba mucho, pero ahora ya sé por dónde buscar.

¿Lo más insólito que ha probado?

He comido escorpiones en China, cobaya en Perú, sesos de cabra en India, cucarachas enoooormes en Tailandia… pero quizá lo más insólito es la carne de perro que probé en Corea del Sur. Allí se empezó a cocinar en época de hambruna, y a día de hoy sobreviven algunos locales que sirven este plato. En Europa esto se ve como una aberración, pero si algo he aprendido en mis viajes es que hay que liberarse de cualquier prejuicio.

Los propios coreanos, por ejemplo, no entienden que nosotros comamos conejo, porque para ellos es una mascota muy apreciada; los estadounidenses no soportan que en Laponia tomen carne de reno por el mismo motivo, etc.

Cara a la cámara es dificil guardar la compostura, no gesticular si hay algún producto que causa rechazo. ¿En alguna ocasión ha tenido que hacer de “tripas corazón, o en este caso, de oficio?

Para bien o para mal, soy tremendamente expresiva y es muy fácil ver si algo me gusta o no me gusta. En Jordania tuve que comer páncreas de cordero y me desagradó mucho… y así lo vieron los espectadores. ¡Lo gracioso fue que al anfitrión que nos llevó a ese restaurante le sucedió lo mismo y tuvo que escupirlo! Intento controlar más mis reacciones cuando estoy en los hogares de los anfitriones.

Cuando me invitan a una casa y cocinan para mí, no me parece educado decir que no me gusta, pero tampoco digo lo contrario. Suelo usar expresiones que no sean ofensivas, como: “uy, esto me resulta muy extraño” o “esto tiene un sabor peculiar”.

Y Verónica, que pese a su juventud tiene un largo curriculum en platós nacionales e internacionales, continuará mostrando a los espectadores de Canal Cocina que es la mejor compañera de viaje por las cocinas del mundo.

Etiquetas: cocina, gastronomía, Verónica Zumalacárregui, Canal Cocina, viajes,

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