Entrevista Pablo Carrington

La esencia del lujo

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Autor: Maricar de la Sierra
Autor Imágenes: Marugal
Fecha Publicación Revista: 01 de junio de 2017
Fecha Publicación Web: 03 de julio de 2017

Elegante y cosmopolita, Pablo Carrington, director y socio de la Consultora Marugal, dedicada a gestionar hoteles exclusivos, tiene muy claro el concepto de lujo que nada tiene que ver con el de las grandes cadenas de cinco estrellas. Nació en San Sebastián en 1971, de padre americano y madre donostiarra. Licenciado en Económicas por el Boston College de USA, inició su carrera como analista financiero en Citibank, en París.

Pero pronto descubrió que el mundo financiero no era su vocación. Casi la casualidad le llevó a la hostelería y hoy gestiona hoteles únicos, que cuentan su propia historia: Urso y Tótem en Madrid; Viura, en La Rioja; Cap Rocat, en Mallorca; Torralbenc, en Menorca y Gecko en Formentera. El hotel Akelarre de Pedro Subijana se inaugurará el próximo verano.

Club de Gourmets.–¿Por qué entró en el mundo de la hostelería?

Pablo Carrington.–  Con 27 años no tenía una vocación definida, pero sabía lo que no quería ser. Miraba a mi jefe y pensaba que no quería ser él. Envidiaba al que había estudiado Derecho porque siempre había querido ejercer de abogado, o a quien estudiaba Medicina para ser médico, pero no era mi caso. La hostelería salió por casualidad, dejé la consultora donde trabajaba y me involucré en un proyecto en París.

En paralelo, se había inaugurado el hotel Villa Soro, en San Sebastián, en una casa que había pertenecido a la familia de mi madre. Me llamaron para que les echara una mano, era una situación típica de los años noventa en España, cuando había mucho dinero y la gente invertía en proyectos que no sabía de qué iban. Montamos Villa Soro que se convirtió en el segundo hotel boutique de España, después del Neri; ese concepto fue un gran éxito y nos llevó a desarrollar otros proyectos.

¿Qué define un hotel de lujo?

La anti-estardarización y cada vez más. El mundo del lujo está cambiando mucho. Un ejemplo, la cadena Four Seasons cada vez está cogiendo más hoteles, como el Du Palais en Biarritz o el Cap Ferrat en la Costa Azul. Pero no hace falta ir para saber qué servicios tiene o que sus amenities son de Bulgari, como en toda la cadena. Inevitablemente, se va a perder el alma y se convertirán en un producto más estándar, serán hoteles de lujo sí, pero no el lujo que yo quiero.

Para mí el lujo es que esté concebido para ese lugar en particular, con productos y servicios que tengan que ver con el entorno en el que se encuentran. Las amenities de Cap Rocat son de almendra mallorquina y miel, las telas son mallorquinas. En la carta del Sea Club no quiero encontrarme un strogonoff, que ya lo hacen muy bien en Budapest, sino gastronomía con productos mallorquines.

Sin embargo para muchos clientes una buena cadena es una referencia

Antes había muchos hoteles con gestión privada, como La Residencia, en Mallorca, hasta que lo cogió Orient Express; o el Palace, de Madrid hasta que entró a formar parte de Westin, anteponiendo el nombre de la cadena con una palabra que no es ni siquiera española.

Ahora el Ritz será Mandarin Oriental y sería una pena que lo hiciera un decorador anodino, en lugar de hacer lo que han hecho con el Ritz de París, que parece el de siempre, pero ahora todo está impecable y todo funciona. Porque cuando tienes un edificio antiguo no es para que tu pongas tu impronta, lo que se debe hacer es sublimar lo que ya existe.

Hay dos tipos de lujo, el ostentoso y otro más sobrio y personalizado

Sí, nosotros enseñamos en los cursos de formación para nuestro personal que el lujo no es el grosor de la moqueta, ni el tamaño de la televisión.

Eso funciona en Dubái y en algunos hoteles de París, pero nuestro concepto es desarrollar el valor y la singularidad de cada propiedad, que se gestionen de forma personalizada como productos hoteleros únicos.

Dirigido a otro tipo de cliente

No tenemos marca, nuestra filosofía es que el cliente que se aloje en Cap Rocat y en el Urso no sepan que los gestiona la misma empresa. Nuestro perfil es un cliente de lujo que está buscando un hotel donde tener el mismo nivel de servicios que un Four Seasons, pero donde nada sea estándar porque lo que quiere cuando está en su habitación es sentir que está en Madrid o en Mallorca, no que como todas son del mismo decorador, puede estar allí, en Milán o París. Una gran habitación, pero con cero personalidad.

Cuando llega a un hotel ¿qué busca como cliente?

Hice una consultoría para el mejor hotel de Mauricio y cuando llegué me ofrecieron un chocolate Valrhona. ¡No había volado 11 horas para que me pusieran el mismo que ponen con el café en París! Le doy mucha importancia a que el cliente sepa dónde está. En Madrid o en Mallorca, no quiero una carta internacional. También que los precios sean normales. Todavía queda en muchos hoteles la filosofía de que una botella de vino tenga un incremento de tres veces y medio su precio.

Eso tendría sentido en los 50 ó 70, cuando al cliente de lujo le hacían la compra; pero hoy en día el que compras en tu casa eres tú y sabes que una botella de Veuve Clicquot cuesta 35 € y no quieres pagar 90. Que no tengamos que preguntarnos en una semana de vacaciones ¿dejamos que nos roben otra vez? Busco la proporcionalidad, una coherencia.

¿En qué basa la filosofía de cada hotel?

Se trata de desarrollar un concepto original, cada caso es diferente. En algunos, en edificios singulares, pero no siempre. Viura  tiene una arquitectura vanguardista, es un hotel atípico y muy divertido; allí nos pilló una época muy complicada porque con la crisis el cliente nacional desapareció.

En el caso de Tótem, el último inaugurado, pensamos que en Madrid faltaba un hotel trendy, tipo el Mercer de Nueva York. Un hotel más joven y actual que cuando llegues al check-in veas el bar y decidas que te suban la maleta mientras te vas a tomar un gin tonic porque tiene una pinta muy divertida. En Urso teníamos clarísimo el primer hotel boutique que fuese muy Madrid y con gran atención al detalle.

¿La gastronomía siempre está presente en todos sus proyectos?

Sí, pero depende del lugar, intento adaptarlo al sitio, porque si vas de vacaciones a Menorca los clientes no quieren restaurantes con estrellas, sobre todo el cliente internacional, pero sí estar en bermudas tomando una rica ensalada. Si voy a montar un restaurante en un hotel, lo primero es que tenga entrada desde la calle porque atravesar el hall al cliente le intimida.

En España no estamos acostumbrados, al contrario que en Europa y los Estados Unidos. En Londres, Ducasse está en el Dorchester y Nobu en el Metropolitan. En Tótem era fundamental poner un restaurante, Hermosos y Malditos, con la creatividad de Better, como ya hicimos en el Urso con The Table by y fue un gran éxito.

En el minibar de las habitaciones hay productos de la zona

Los tenemos en todos. En el Urso hay caramelos de violeta de Caramelos Paco, que gustan muchísimo; chocolate de un productor madrileño;  patatas fritas de La Azucena. También hay champagne y vino blanco porque la gente lo quiere, pero siempre hay productos locales.

 

Vive en Mallorca donde elabora sus propios productos

En casa, en Mallorca. Elaboramos para consumo personal aceite de oliva, vino, nuestra propia carne de ternera ecológica, cerdo, sobrasada, verduras, alcaparras y mermeladas. Comemos muy sano.

Conoce muchos restaurantes,  ¿sus favoritos?

Mi favorito en estos momentos es Casa Salvador, en Madrid. Y, claro, Akelarrre. Tengo muchas ganas de ir a conocer Noor, de Paco Morales, en Córdoba, con su cocina andalusí.

Futuro inmediato...

Para nosotros es un honor trabajar con Pedro Subijana y su equipo en este magnífico proyecto. Compartimos el mismo objetivo de ofrecer una experiencia de alojamiento única que complete la propuesta del restaurante tres estrellas Michelin.

Todo ello basado en el máximo cuidado de cada detalle, sin necesidad de artificios superfluos para que la tranquilidad del espacio, las impresionantes vistas al Cantábrico y la cocina de Subijana sean los grandes protagonistas. El hotel Akelarre, con 22 habitacines, se inaugurará este verano.

Etiquetas: Pablo Carrington, Marugal, hoteles, Tótem, Urso,

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