Entrevista José Carlos García

De larga estirpe

José Carlos García es todo un referente en Málaga. Sus padres inauguraron el primer Café de París en El Rincón de la Victoria. José Carlos cogió las riendas, convirtiéndose en un chef destacado. Actualmente posee el Café de París y el restaurante que lleva su nombre.

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Por Ana Marcos

Publicación Revista: 01/09/2020

Publicación Web: 02/10/2020

En Café de París el chef ofrece una mirada actual a la cocina tradicional de la zona y su producto, con algunos platos basados en recetas familiares; todo en un ambiente informal y distendido. Su otro restaurante, antes llamado Muelle Uno y enclavado frente al Puerto de Málaga, es otra historia. Un precioso cubo de cristal, cuajado de plantas y con la cocina vista frente al mar. Un mágico lugar donde el chef sofistica sus creaciones, saca toda su creatividad e ingenio para lograr unos platos que van más allá de lo tradicional. Y, en ningún momento, José Carlos García olvida su tierra y esas materias primas que le rodean, con el pescado como elemento esencial. Aquí posee una estrella Michelin y dos soles Repsol. Su mujer, Lourdes Luque, le acompaña desde sus comienzos en esta aventura.

Desde el primer momento su cocina fue muy rompedora y original. ¿En qué se inspiraba?

En los conocimientos adquiridos de mi experiencia en cocinas nacionales e internacionales que luego he podido aplicar en mi negocio. También mis vivencias y todo ello mezclado con el aprendizaje de la cocina de mi madre.

¿Qué le ofrece Málaga que no le aporte otros sitios?

Las mejores materias primas y una tradición gastronómica de referencia. El 70% de la carta de mi restaurante es producto de cercanía. Me encanta su amplia despensa del mar y la montaña. Y esa preciosa luz que desprende la ciudad.

¿En qué año inaugura José Carlos García Restaurante?

En 2011 lo pusimos en marcha en el Muelle Uno de Málaga. Un proyecto propio, junto a Lourdes, mi mujer, que es nuestro sueño cumplido. Un negocio en el que hemos trabajado muy duro para avanzar y conseguir llegar a donde estamos y donde tenemos un equipo consolidado.

¿Qué diferencias hay entre sus dos restaurantes?

Café de París es un negocio familiar, un restaurante que gracias al trabajo desarrollado por mis padres se convirtió en un referente en la ciudad. Yo continué esa labor y me siento orgulloso. José Carlos García Restaurante es un proyecto personal en el que yo soy el responsable de todo lo que sucede en él. Es una ventana frente al mar y que se abre al mundo.

Cuando reinaugura Café de París en 2017 ¿también cambia el estilo de cocina a la que tiene actualmente de un ‘picoteo de altura’?

El actual Café de París sigue teniendo una carta de cocina tradicional malagueña, pero con recetas tratadas con una mirada actual y con un menú muy económico, apto para todos los bolsillos.

¿En qué momento de su trayectoria profesional se encuentra?

Ahora vivo un momento espléndido de madurez. Estoy viviendo una etapa personal y profesional en la que estoy disfrutando mucho.

¿Cuál ha sido el papel de su mujer en su carrera?

Lourdes es mi compañera de viaje, sin ella todo este proyecto no hubiera sido posible. Juntos hemos sobrellevado con fuerza los momentos más duros del inicio y nos hemos apoyado mutuamente para llegar a donde estamos en la actualidad.

¿Cuántos años lleva revalidando la estrella Michelin?

Pues son ya 19 años los que hemos cumplido con la estrella Michelin. Un reconocimiento muy importante al trabajo que realizamos los cocineros y que nos enorgullece lucir en la fachada de nuestro restaurante.

Y un Bib Gourmand en Café de París.

En Café de París hacemos una cocina clásica actualizada. Con recetas de mi madre y platos de la tradición andaluza. Ofrecemos una carta con productos de la máxima calidad. Así hemos conseguido tener una clientela muy fiel que hemos mantenido con el paso de los años.

Más allá de las frituras, hay una Málaga gastronómicamente distinta. De alta cocina. Amplíeme un poco esta idea.

Málaga es una provincia muy rica en materia prima y esto nos permite disponer de una gran variedad de productos de calidad, tanto de la lonja como del mercado, para elaborar una buena cocina mucho más allá de las clásicas frituras.

Su última aventura, el restaurante del recién inaugurado hotel Palacio Solecio. ¿Qué tipo de cocina está dando allí?

El objetivo es ofrecer el recetario tradicional malagueño actualizado, caldillo de pintarroja, gazpachuelo, conchas finas…

Me puede hacer un balance de lo que era la gastronomía malagueña cuando empezó y cómo es ahora

Son más de 25 años cocinando en mi ciudad y es verdad que la gastronomía ha cambiado profundamente, gracias a las nuevas generaciones que hemos llegado cargados de ilusión y, sobre todo, gracias al público, que también ha evolucionado junto a los cocineros.

Los vinos malagueños tienen gran protagonismo en sus dos restaurantes. ¿Por qué?

Los vinos son un ingrediente más en nuestro trabajo y en Málaga podemos disfrutar de unas espectaculares tierras que nos ofrecen vinos perfectamente alineados con las verduras, mariscos o carnes que tenemos.

¿Tiene algún proyecto cercano?

Mi proyecto más cercano es disfrutar cada día de mi familia, de mi trabajo y de los clientes y amigos que nos visitan en nuestra casa desde hace más de 40 años.