Marjorie era una asidua clienta de un restaurante ubicado en Rosarito allá por los años 30 del siglo pasado. Alérgica a casi todos los licores menos al tequila, el dueño del local quiso sorprenderla –y complacerla– creando un refrescante cóctel en su honor. Aunque parece ser que, en la misma época pero en el pueblo de Ensenada, un barman estaba experimentando en la barra de su local y justo cuando mezclaba tequila con licor de naranja y zumo de lima, entró Margarita, la hija de un diplomático alemán allí destinado. Probó la mezcla y quedó maravillada. “¿Cómo se llama este cóctel?”, preguntó, y claro, el barman no perdió la ocasión de marcarse un tanto y respondió: “Margarita”. Mientras ocurría todo esto, a unos 100 km al norte, en Tijuana, frontera con EEUU, un camarero estaba perdidamente enamorado de una joven y desconocida bailarina que viajaba con su padre actuando en locales de ambos países y creó un cóctel en su nombre: Margarita Carmen Cansino. Sí, sí, Rita Hayworth. Ésta es quizá la historia menos creíble, pero hay muchas más.
Dulce, ácido y amargo
Sea como fuere, este brillante cóctel, que combina el dulzor del agave con la amargura del licor de naranja y la acidez de la lima, se consume en todo el mundo –con desafortunadas variaciones de mango, fresa, plátano o melón (adiós acidez)– y gana en complejidad si se utilizan tequilas reposados para su elaboración. Con o sin hielo, o incluso en forma de sorbete –margarita congelada– nunca puede faltar el borde de la copa impregnado de sal.
RECETA
40 ml de tequila
20 ml de triple seco
30 ml de zumo de lima
PREPARACIÓN
Verter todos los ingredientes en la coctelera.
Añadir hielo.
Agitar durante 20 segundos.
Mojar el borde de la copa con agua e impregnar sal.
Añadir hielo en la copa.
Verter el cóctel a través de un colador.
DÓNDE
En THE MONKEY CLUB en el hotel Puente Romano de Marbella, utilizan un tequila 100% agave azul envejecido en roble americano y lo coronan con sal rosa y negra en una copa perfumada con june pera –licor de ginebra–.