Madrid se prepara para celebrar San Isidro, hasta el 17 de mayo la ciudad se llena de claveles, barquillos y verbenas. 10 días de festejos en los que se suceden actividades culturales para todas las edades, desde pasacalles con gigantes y cabezudos hasta conciertos en los Jardines de las Vistillas y por supuesto, la Pradera repleta de colorido con los chulapos y las chulapas que bailan los bailes de vermú y entremés, de las verbenas de toda la vida, al más puro estilo castizo y adornado de claveles y mantoncillos típicos.
La ciudad se llena de actividades en torno a esta festividad y en este contexto El Jardín del Ritz rinde su particular homenaje a la tradición madrileña con la reinterpretación de uno de los platos más típicos de la capital, el bocadillo de calamares. Todo ello en un entorno especialmente ambientado con claveles rojos, símbolo inseparable de las fiestas de San Isidro.
De viernes a domingo, el jardín del hotel Mandarin Oriental Ritz ofrecerá su propia versión del clásico bocadillo de calamares elaborada con pan de aceite y acompañada de un alioli de tinta de calamar, aportando un matiz contemporáneo y sofisticado a una receta profundamente ligada a la tradición local. Servido en bandeja de plata, el bocadillo se convierte en un guiño elegante a la gastronomía castiza sin perder su esencia popular.
Como acompañamiento a esta propuesta, El Jardín del Ritz servirá una cuidada selección de rosquillas típicas de San Isidro, elaboradas artesanalmente por el equipo de pastelería del hotel. La propuesta incluye las clásicas rosquillas tontas, preparadas con anís y huevo; las listas, cubiertas con un merengue tradicional; las de limón, bañadas en un delicado glaseado cítrico; y las rosquillas de Santa Clara, reinterpretadas en una versión elaborada con hojaldre, en lugar de la masa clásica, y terminadas con un glaseado brillante que aporta una textura y acabado distintivos.