Bodegas Emilio Moro expande su proyecto inaugurando una nueva bodega en el Bierzo, más de 60 hectáreas de viñedo en la que elaboran sus tres godellos. Se trata de continuar con el deseo de elaborar vinos blancos –que comenzó hace ocho años con sus primeras experiencias–, en palabras de Emilio Moro, presidente de Bodegas Emilio Moro y miembro de la tercera generación de la familia, “lo que nos llevó a descubrir y conocer más sobre la variedad godello, que, sin duda, logró enamorarnos a todos”.
Esta bodega familiar con más de 100 años de historia, celebró el desembarco en la región de El Bierzo con un emotivo evento de inauguración en el que estuvieron acompañados por más de 120 invitados, entre los que se encontraban, entre otros, Marco Antonio Morala López, alcalde de Ponferrada, quien destacó el trabajo de la bodega en esta denominación de origen, lo que, sin duda, “ayuda a poner en valor El Bierzo como una de las zonas vitivinícolas más importante de España”.
Durante la inauguración, los invitados pudieron descubrir las instalaciones de la nueva bodega, mientras conocían y compartían Polvorete, El Zarzal y La Revelía. Los tres godellos que Bodegas Emilio Moro elabora en su nueva bodega, a través de una cata dirigida por su director técnico, Álvaro Maestro. Los vinos fueron armonizados por la gastronomía berciana de la mano de Miguel Martínez con su restaurante La Tronera, ubicado en Villadepalos y que cuenta en la actualidad con un Sol Repsol.
Apuesta por El Bierzo
Las nuevas instalaciones de Bodegas Emilio Moro completan la inversión de compra y puesta en producción de parcelas que suman más de 60 hectáreas, lo que le convierte en parte en responsables de un cambio positivo del entorno a través de una contribución en materia de empleo, de desarrollo económico y la reconversión del horizonte natural y paisajístico potenciando El Bierzo como una de las zonas de referencia de elaboración de vinos blancos de la variedad Godello.
La bodega se divide en zona de recepción de uva, la sala de elaboración con depósitos de acero inoxidable y la sala de barricas y fudres, además de una amplia superficie destinada a oficinas y a recepción de visitas y celebración de catas. Precisamente, es el área de enoturismo una de sus apuestas más fuertes, por ello, ofrecen dos experiencias a través de las cuales, aquellos que se acerquen a la bodega, podrán conocer la zona en un entorno único.