Platos con letra

El hambre en Cervantes

Mientras los frailes polemizaban, una legión de pícaros y famélicos hidalgos sufría alucinaciones soñando con ollas podridas y manjares.

Sancho Panza comía las uvas con tenedor

Curiosamente existe cierta semejanza entre la figura de Sancho Panza y la de Falstaff. Ambos son rollizos, de mediana edad, grandes bebedores y de dialogar constante.

El jamón que tan bien salaba Dulcinea

“Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”.

Sancho Panza presume de ser buen catador

Miguel de Cervantes, que estaba en todo, demostró en su obra un amplio conocimiento de todos los vinos de su época. Para él no tenían secretos los vinos franceses, italianos, griegos ni, por supuesto, los vinos patrios.

La dieta de Don Quijote

La mesa de cualquier familia mediana de nuestro Siglo de Oro era la que pintaron Rojas Villandrando en “El viaje entretenido” o Quiñones de Benavente en el “Entremés del Mayordomo”. Francisco Delicado publicó en 1528 su novela dialogada “La lozana andaluza”, fiel reflejo de la cocina española de aquel tiempo, pues Lozana no olvida ningún plato cuando enumera los que aprendió de su abuela.

Huevos a la flamenca

Plato sabroso y suculento que, lamentablemente, ha desaparecido de la restauración pública. Ojalá se recuperara, ahora que vuelve la cocina tradicional. En 1959, Camilo José Cela ya reividicaba la categoría gastronómica del recetario tradicional andaluz. Los huevos a la flamenca, entre otros.

Rumford y la Tortilla Noruega

Cocina y ciencia están de moda. De hecho, el curso que Ferran Adrià impartió en la Universidad de Harvard (septiembre 2014) se titulaba: Ciencia y cocina. De la alta cocina a la materia condensada blanda. Y realmente, una cocina tiene muchas semejanzas con un laboratorio de química, pues en ambos se procesan sustancias.