Susurros Madrid

Mesas a la última

Bistrós de corte relajado y nuevas casas de comidas abonan la trepidante escena culinaria madrileña, entre cuyas novedades de los últimos meses tampoco faltan proyectos de cocina internacional como MYO o Katsu, ni modelos de puro fine dining como Emi o Tetsu.

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Por Marta Fernández Guadaño

Publicación Revista: 01/02/2026

Publicación Web: 28/09/2026

Una sencilla casa de comidas abierta por un chef de 50 años se ha consolida-do, sin duda, como una de las aperturas más relevantes del último año en la ciudad, hecho que constata que todavía hay vida innovadora y mucha en la escena madrileña, tocada a la vez por el avance de grandes grupos y los elevados alquileres y traspasos. Ese contexto inmobiliario y hostelero no fue obstáculo para que Enrique Valentí decidiera regresar al barrio donde se crio para emprender, por primera vez sin socios, con Caja de Cerillas. Huevos estrellados con gambas al ajillo, oreja, patatitas y brava; guiso de almejas y judías blancas langostinos gabardina, se suceden en este comedor de 25 plazas y 8 mesas cuya oferta se define como “comida cotidiana”. Valentí pasó dos décadas trabajando en Barcelona antes de volver a su ciudad, donde en su minúsculo local —de ahí lo de caja de cerillas— practica “cocina absolutamente y rigurosamente de mercado”, bajo un formato de carta, para dar de comer por un precio medio de 45 a 65 €.

Trotamundos de vuelta

De regreso a casa también va otra de las novedades que dejó el último tramo de 2025: Quincé. Es el proyecto de Pablo Ballvé en el trepidante barrio de Las Salesas. Nacido en Estados Unidos y criado en Madrid, este chef-emprendedor de la familia Ballvé —su abuelo fue el fundador de Campofrío— trabajó por medio mundo hasta decidir regresar a la ciudad donde creció para abrir negocio propio. En el local que fue El Pepinillo de Barquillo, defiende un bistró con cocina de temporada, algún toque internacional y raíces madrileñas, con platos a la carta como sándwich de gamba blanca y oreja o taco de zarajo. Precio medio 50-60 €.

Y otro que ha vuelto para abrir Gabo’s, también en Las Salesas. Detrás está Gabriel Peña, un madrileño que después de vivir unos años en Nueva York ha buscado recrear el concepto y la atmósfera de un local de Manhattan. En lo que fue Xeito y, antes, Nado o La Kitchen, ha desarrollado un modelo de bistró con mesas y barra, relevancia de la coctelería, música en vinilos y carta con recetas del imaginario neoyorquino; ensalada César, sándwich de rosbif, lobster roll o nuggets con caviar, por un precio medio de 40 a 50 € y, de paso, sentir esa “esencia vibrante, caótica y estimulante de la Gran Manzana”.

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Pichón madurado 15 días, lenteja caviar, puré de zanahoria, demiglace de caza y pimienta fermentada. Quince.

Tendencia

Unos con un punto más tradicional y otros con un deje más globalizado, estos proyectos dan fe de una tendencia: llámelo bistró o casa de comidas, los comedores para dar rico de comer de manera relajada avanzan en la ciudad. Así, se unen a la tendencia otros proyectos como Trèsde, “restaurante resultante del sueño de tres amigos, apasionados por la gastronomía”; Aitor Sua, Lucas Fernández y Miguel Vallés estrenaron este bistró en abril de 2023 en La Latina. Su oferta se basa en la fórmula Entrante-Plato-Postre (EPP) que, por 51 €, permite elegir entre varias recetas en cada apartado. Desde septiembre de 2025 funciona todos los días a mediodía y por la noche.

Por su parte, Bolboreta es el bistró de un chef británico en Lavapiés. Aaron Quaife y su pareja, la gallega Patricia Grandío, abrieron en diciembre de 2023, tras trabajar con Diego Guerrero en su biestrellado DSTAgE. Su carta cruza producto local, visión internacional y toque british en platos como hummus de alubia, panceta de cerdo, rutabaga y col asada o el postre ‘S.T.P.’, manzana y helado de meadowsweet –planta herbácea de la familia de las rosáceas–. Precio medio 50-70 €.

Incluso un grupo familiar de cinco generaciones, como Familia La Ancha, convierte su plato más emblemático en eje de un modelo bistronómico; ese escalope llamado Armando sirvió no solo para crear un delivery en mayo de 2020 en plena pandemia, sino también para bautizar una especie de casa de comidas abierta a un paso de la Glorieta de Bilbao en diciembre de 2025. Es donde Nino Redruello defiende la vertiente más informal del recetario tradicional de la saga. Precio medio 25 €.

Tras defender La Malaje, Manu Urbano se apunta a reeditar la tradición recuperando barras en Lavapiés y La Latina: a Campillo Bar le siguió el pasado otoño la reapertura de Taberna Jota Blanco. Pero no todo es hostelería informal. 2025 dejó dos barras de ‘fine dining’ firmadas por jóvenes; EMi, de Rubén Hernández Mosquero es una de las grandes aperturas del último año con menú por 195 €; y Tetsu, mostrador de los veinteañeros Miguel de Aguilar y João Kather –menús por 90 y 110 €–.

Cocina internacional

A su vez, el panorama madrileño sigue cobijando cocinas internacionales. “Tasca de guisanderos españoles y latinos”, así se define Pacto Raíz, donde Álex Marugán (Tres por Cuatro) y su equipo cruzan en el plato sabores de México, Perú y España. MYO es el proyecto de Markel Azurmendi, Pedro García y Álvaro Laca; una barra de hand rolls, es decir, rollos de sushi estilo temaki, hechos al momento para comer por 30-40 €. Con doble sede en Malasaña y Castellana, Katsu, especializado en fritura japonesa –precio medio 25 €–, sirve sabrosas recetas como el chikin katsu kare, contramuslo de pollo rebozado con arroz hervido y curry.

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