Cordorníu Raventós

Diego Pinilla

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Autor: Mayte Díez
Fecha Publicación Revista: 01 de octubre de 2017
Fecha Publicación Web: 13 de diciembre de 2017

Licenciado en Ingeniería Agrícola (Navarra), diplomado en Enología (Montpellier) y con un Executive MBA (ICADE), cuando Diego Pinilla se estableció en La Rioja ya había corrido mucho mundo vinícola: St. Emilion, Francia (Vignobles Von Neipperg: Canon-La Gaffelière); Chile (Concha y Toro), Australia (Brown Brothers); Napa (Clos du Val) o Nueva Zelanda (Church Road), amén de las diferentes bodegas españolas que jalonan su curriculum.

Y antes de entrar a formar parte del equipo de dirección del Grupo Codorníu Raventós, fue durante una década el enólogo y direc­tor técnico de Bodegas Bilbaínas que junto a Codorníu, Raimat, Scala Dei, Legaris, Abadía de Poblet, Artesa, Séptima, Bach y Nuviana, integran el citado grupo empre­sarial.

En esa gran bodega, con el registro em­botellador más antiguo de la DOCa Rioja, (fundada en 1859 por la casa Savignon Frères de Burdeos), adquirida en 1901 por un grupo de empresarios bilbaínos –de ahí su actual nombre– y por la familia Codorníu en 1997, se manejó el joven Pinilla (es del 74 y entró en 2007), con un importante volu­men de producción anual: más de 500.000 botellas de Viña Pomal reserva, 400.000 de otros reservas, dos millones de crian­zas, 100.000 de cava y 15.000 de grandes reservas. Pero en su visita al Grupo Gour­mets, el enólogo trajo sus “Vinos Singula­res”, la colección Prestige de Viña Pomal, para compartir-impartir conocimientos con algunos miembros del Comité de Cata del Grupo Gourmets. 

Club de Gourmets. ¿Cuál ha sido su aporta­ción a la bodega en esos diez años?

Cuestionar todas las etapas, desde el viñe­do hasta el final; analizar uno a uno todos los procesos, en especial la parte del viñe­do, que sin duda ha sido la más destacada, y buscar la diferencia de suelos en todas nuestras fincas.

¿Son muchas fincas y de pequeño tamaño?

Hay de todo, pero nosotros tenemos ade­más el mayor viñedo de la zona con 250 hectáreas y que precisamente es el que más trabajo nos da porque tiene la desven­taja de que son suelos muy distintos y cali­dades diferentes, lo mismo que sucede con las épocas de maduración.

A partir de analizar esas diferencias ¿sur­gieron los Vinos Singulares?

Han formado parte de todo el proceso y son también el resultado del mismo. Para los Vinos Singulares hemos trabajado con variedades que no son típicas de nuestros vinos, que se basan en tempranillo y para el cava, en viura y malvasía; sin embargo, estamos trabajando con tempranillo blanco, maturana blanca o variedades que no esta­ban injertadas en nuestra zona. Se vinifican miniparcelas únicas lo que nos permite aprender, experimentar y sobre todo cono­cer mejor los suelos y las variedades. Son vinos que tienen muy poca intervención

porque lo que se ha intentado es respetar al máximo la personalidad de cada uva y de cada parcela. Yo siempre digo que son vinos para aprender.

Con toda la objetividad posible de un padre, ¿qué virtudes adornan al Viña Pomal Tem­pranillo Blanco?

Hemos buscado mostrar todo el potencial de esta variedad –procede de un viñedo con suelos franco-limosos y pedregosos en una de las zonas más frescas–; es un vino que mantiene la frescura, las flores blancas, las notas de cítricos, balsámicos y también con acidez y un paso en boca importante. Es un vino de guarda con aromas elegantes, un vino estructurado, vibrante y mineral.

En 2014 la Colección Prestige se amplió con un Viña Pomal Garnacha y un Viña Pomal Graciano. ¿Seguirán saliendo cada año?

No necesariamente; hay que tener en cuen­ta que estamos hablando de unos vinos que no tienen periodicidad sino que sólo saldrán al mercado en aquellos años específicos y con las variedades que nos ofrezcan una calidad óptima. Es el caso del Maturana Blanca, Garnacha y Graciano, estos dos últi­mos de la añada 2010 que fue calificada de excelente por la DOCa Rioja.

Que han dado como resultado...

El Maturana Blanca 2014 es de una finca nuestra que no llega a una hectárea. Es una variedad con mucha mineralidad, con expresión de cítricos, muy antigua pero que no estaba autorizada hasta hace poco; para mí su mayor cualidad es la intensidad que tiene en boca que recuerda un poco a los chablis. Es un vino que nosotros trabajamos con fermentación en barrica para darle un poco de volumen y complejidad y que no para de mejorar.

El Garnacha es de Rioja Baja, con suelos muy profundos, aunque también jugamos con otra zona de garnachas muy viejas que están sobre los 1.500 metros. En este vino hemos buscado un perfil más atlántico –no podemos dar mayor grado ni mayor in­tensidad como los mediterráneos–; es un vino más ligero, más elegante, con notas florales, casi violetas, muy expresivo sobre todo en boca; la redondez, el equilibrio, la frescura y la acidez serían los calificativos de esta variedad.

Respecto al Graciano, –la verdad es que estamos ya en una zona límite para la va­riedad porque es un clima frío–, procede de un viñedo de 35 años y una crianza de 20 meses en roble francés; es un vino que en boca muestra la acidez característica de la variedad, es envolvente, elegante y potente.

¿Se encuentran con facilidad en el mercado?

Lo cierto es que por las propias caracte­rísticas de los Vinos Singulares estamos haciendo ediciones muy limitadas; de Tempranillo Blanco hemos sacado 1.000 botellas, de Maturana Blanca, 1.500, de Garnacha 1.200 botellas y de Graciano no llegan a mil. No hemos buscado ese perfil comercial.

En 2016 salió al mercado Alto de la Caseta, el más icónico de Viña Pomal, que solo se elabora cuando las añadas le son muy favo­rables.

Para que se mantengan los estándares de calidad del vino sólo se embotellan las mejores añadas, concretamente 2007, que fue cuando nació el proyecto, 2008 y 2010. Ahora se ha presentado Alto de la Caseta 2012, una edición limitada de 2.100 botellas.

¿Qué puede contar sobre este vino tan galardonado?

Los múltiples reconocimientos internacio­nales que hemos recibido avalan el proyec­to y nos alienta a seguir trabajando en ese camino. Altos de la Caseta es un vino que refleja la verdadera expresión del terruño de Rioja.

Etiquetas: bodegas, Diego Pinilla, Cordorníu Raventós, vino, enólogo,

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