Rioja, la triunfadora
Siete, como la película de Los sietes samuráis del director japonés Akira Kurosawa, son los vinos tintos riojanos que muestran un nuevo estilo de esta renovada zona que ha sabido adaptarse a los tiempos y optimizar los procesos de elaboración, desde el campo hasta la bodega.
Las nuevas generaciones enológicas de esta DO buscan la autenticidad de sus viñedos, localidades y parajes; así han conseguido la modificación de las clasificaciones territoriales y el reconocimiento al empleo de otras variedades de uva que aporten singularidad a sus vinos, tanto blancos, rosados o tintos.
En bodega Contador oficia Benjamín Romeo, uno de los artífices de la nueva metodología de elaboración de los modernos vinos riojanos. Buen conocedor de los terrenos de San Vicente de la Sonsierra, a finales de los noventa deja la bodega Artadi y decide iniciar su andadura en solitario con gran acierto y éxito.
Roda nace, hace más de tres décadas, gracias a la adquisición de unos viñedos cercanos a la villa riojana de Haro por parte de los empresarios Mario Rotllan y Carmen Daurella. Inicialmente la sociedad se denominó bodegas El Calado, aunque con el paso del tiempo adoptó el nombre de Roda, acróni-mo formado gracias a la primera sílaba de los apellidos de sus propietarios.
Hablar de Viñedos del Contino, integrado en el grupo CVNE, es mencionar a una de las primeras bodegas de vinos de pago que tan de moda están en estos momentos. Situada en un bello paraje de la localidad de Laserna (Álava), su actual enólogo es el aragonés Jorge Navascués.
Desde Logroño Vicente Cebrián, presidente, junto a María Vargas, enóloga, saben obtener más que óptimos resultados enológicos, tal y como se puede comprobar en su elegante y complejo vino Dalmau.
Marqués de Cáceres, de la mano de Cristina Forner, es una de esas clásicas bodegas riojanas que ha sabido dar un aire de modernidad tanto en las instalaciones como en toda la gama de vinos, con presencia en más de 150 mercados internacionales. Marqués de Cáceres cuenta con el asesoramiento del enólogo francés Michel Rolland. Y como colofón a tan insignes apellidos del sector, se suman los hermanos Eguren, Marcos y Miguel, con dos vinos –de limitadísima producción numeradas– muy especiales en su metodología de elaboración. Algunos de los secretos de su éxito son el esmerado tratamiento del viñedo y el no dejarse llevar por modas pasajeras.
Castilla y León, imparable
Los mercados y el público en general se rinden a sus variedades, estilos de vino e innegable calidad. Cada vez son más las inversiones que realizan en estas tierras, sobre todo burgalesas y vallisoletanas, renombrados grupos bodegueros de otras denominaciones que tienen la necesidad de incluir en sus porfolios vinos de esta Comunidad Autónoma.
A las ya conocidas inversiones de bodegas riojanas como Roda, Luis Cañas, CVNE o Marqués de Riscal, se ha sumado Marqués de Cáceres que, aunque ya cuenta con bodega en la DO Rueda, ha adquirido viñedos para elaborar vinos tintos bajo el amparo de la DO Ribera del Duero, y es muy probable que en breve habrá nuevas adquisiciones de otras empresas del sector español.
Eso sí, parece que el éxito de los últimos tiempos no está siendo bien digerido por algunas ilustres familias ribereñas, como es el caso de Alejandro Fernández –Tinto Pesquera– y Hermanos Pérez Pascuas –Viña Pedrosa–. Las noticias de rupturas y desavenencias de estas afamadas casas están haciendo flaco favor a su futuro y habrá que esperar acontecimientos.
En la selección de la 34 Guía Vinos Gourmets, cinco bodegas han elaborado vinos que han sido calificados con la máxima puntuación. En Abadía Retuerta, su objetivo es realizar experiencias que miren hacia el futuro. Ángel Anocíbar estudia constantemente cuáles son los límites de sus viñedos, variedades y personales tipos de elaboración.
Emilio Moro, bodega comandada por los hermanos Javier y José, es un proyecto de tres generaciones que gracias a su sacrificio, entrega y constancia, han sabido situarla entre una de las más reconocidas de la DO Ribera del Duero.
El matrimonio formado Paco Rodero y Conchita Villa convirtieron en realidad el sueño de fundar su propia bodega, Pago de los Capellanes, hace más de veinte años en un bello paraje rodeado de viñas y nogales centenarios.
Jesús Mª Sastre, propietario de Hnos. Sastre, ha sabido rodearse de un gran equipo formado por Eugenio Bayón –como comercial– y el enólogo Juan Ayuso. Este triunvirato lleva el rumbo de esta recoleta bodega burgalesa que no deja de sorprender añada tras añada, en cualquiera de sus elaboraciones.
Al mencionar Vega Sicilia surgen adjetivos como excelsos, únicos, exquisitos, regulares, calidad… Con la llegada del nuevo director técnico, Gonzalo Iturriaga, en septiembre de 2015, se vienen apreciando ciertos cambios diferenciadores en cada una de las bodegas del grupo, aunque sin perder la elegancia en su resultado final.
Poderosa licorella
En muchas ocasiones se habla de enología heroica debido a la dificultad para obtener vinos de terrenos casi infranqueables, donde la labor humana es casi una proeza por la singularidad de las tierras donde se producen. Así es el Priorat, tierra de ensueño, que en apenas cuarenta años ha conseguido un nuevo ciclo de prosperidad para los agricultores de la zona, quienes han sido testigos de una lenta pero segura rehabilitación de sus tierras, con una replantación eficiente y amable con el medio ambiente.
Al igual que en otras significativas denominaciones españolas, en estos momentos viticultores, bodegueros y enólogos están estudiando un sistema de clasificación dentro de la legislación del Consejo Regulador que permita regular los distintos tipos de vino que aquí se elaboran preservando la autenticidad de cada terruño.
Del más de centenar de bodegas amparadas en esta denominación, hay dos que han destacado sobremanera para el Comité de Cata de la Guía Vinos Gourmets. Clos Mogador, creada por Isabelle y René Barbier a finales de los años 80, fue una de las bodegas esenciales en la recuperación del cultivo del viñedo en estas inhóspitas tierras. Su hijo René ha sabido coger el testigo con sobresalientes resultados.
El riojano Álvaro Palacios llegó en 1989 a Gratallops buscando viñas viejas, un terruño excepcional y poder elaborar vinos que hablaran de tú a tú a las grandes casas bordelesas o borgoñonas. El tiempo le ha dado la razón.
La luz del Sur
Los grandes olvidados, al menos en el consumo español, son estas auténticas joyas enológicas que se elaboran, no solo en el Marco de Jerez, sino también en la cordobesa Montilla-Moriles y en el Condado de Huelva. Los vinos generosos cuentan con una amplia variedad dependiendo de su tiempo de envejecimiento y método de elaboración: manzanilla, fino, amontillado, oloroso, palo cortado, vinos de naranja y dulce, que armonizan con una surtida variedad de platos, como dan cuenta las reseñas de renombrados cocineros y sumilleres.
Únicos en el mundo y con singularidades que les hacer ser exclusivos y alabados gracias a su complejidad y longevidad, no cuentan, sin embargo, con el prestigio que se merecen entre nosotros.
Los dos vinos que han alcanzado la máxima calificación han sido con las variedades reinas de estas tierras andaluzas: palomino fino y pedro ximénez. Además, ambos cuentan con más de 30 años de envejecimiento certificado, tal y como marca su categoría VORS –Vinum Optimum Rare Signatum (Vino Seleccionado como Óptimo y Excepcional), cuya traducción al inglés es Very Old Rare Sherry–.
Bodegas Hidalgo-La Gitana ha pasado de padres a hijos desde su fundación en 1792, siendo una de las pocas en la zona que sigue gestionada y dirigida por la familia –en la actualidad la 8ª generación–.
En 1835 el joven Manuel María González quiso hacerse sitio en el próspero negocio de los vinos y fue asesorado, acertadamente, por su tío, José Ángel de la Peña, a quien dedicó el reconocido fino Tío Pepe. En nuestros días es la quinta generación del fundador la que mantiene las enseñanzas de sus antepasados.
Encrucijada de burbujas
En los últimos tiempos, el mundo del espumoso español anda revuelto. Hace unos años algunas casas elaboradoras salieron del amparo del Consejo Regulador de la DO Cava y, o bien, se marcharon a otra denominación tipo Penedès, o se establecieron fuera de los corsés de otras DDOO como fue el caso de Raventós i Blanc.
Desde finales de enero de 2019, otros nueve elaboradores han salido de la DO Cava creando la marca Corpinnat, de la que forman parte relevantes casas como Gramona, Llopart, Nadal, Recaredo, Sabaté i Coca, Torelló, Can Feixes Huguet, Júlia Bernet Vinyes de Muntanya y Mas Candí. Su objetivo es dar mayor importancia y mejor imagen al espumoso de calidad español, además de preservar la autenticidad del terruño del que proceden sus elaborados. No obstante, su futuro aún está en ciernes y desde el Consejo Regulador de la DO no cejan en el empeño de convencer a estas bodegas para que vuelvan a su amparo, eso sí, con condiciones.
El apellido Gramona, con 138 años de historia, es sinónimo de calidad. La 5ª generación con Xavier y Jaume al frente, creen que su mayor valor es la experiencia y la humildad. Fieles a una filosofía sostenible para su entorno, recurren a la agricultura ecológica y biodinámica en su viñedo.
Terruño por bandera
Al igual que lo mencionado con los vinos espumosos, hace ya unos años –el 31 de diciembre de 2015–, desde Bodegas y Viñedos Artadi se emitió un comunicado impac-tante en aquellos tiempos, informando que dejaba de pertenecer a la DOCa Rioja. Eso sí, afortunadamente para los consumidores, la calidad de sus vinos no sufrió altera-ción alguna; son vinos que reflejan el paisaje de sus viñedos de Laguardia (Álava).