Viaje San Francisco

Aires de libertad

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Autor: Enrique Domínguez Uceta
Autor Imágenes: Enrique Domínguez Uceta
Fecha Publicación Revista: 01 de mayo de 2013
Fecha Publicación Web: 04 de julio de 2016
Revista nº 445

San Francisco creció de golpe a mediados del siglo XIX con la Fiebre del Oro, cuando su puerto atraía a los barcos de Oriente y los trabajadores chinos llegaban para construir el ferrocarril. La ciudad se cubrió de locales de lujo y placer hasta que el brutal terremoto de 1906 la destruyó, y tuvo que afrontar la reconstrucción exhibiendo una formidable energía. Todo lo que hoy puede verse ha surgido en poco más de un siglo, demostrando una confianza y convicción prodigiosas.

Después de la Segunda Guerra Mundial, San Francisco, Frisco en la jerga cotidiana, ha tomado la iniciativa en los profundos cambios sociales de EE.UU. En los años sesenta encabezó el movimiento hippie. En los setenta protagonizó la vindicación del orgullo gay, creando una comunidad abierta en la zona de Castro que no ha arriado desde entonces la bandera del arco iris. La cibernética ha tenido su capital en el cercano Silicon Valley, donde jóvenes talentos lanzaron ideas nuevas y empresas que han cambiado el mundo a través de la informática y el software.

Otros campos menos conocidos como la biotecnología siguen encontrando en San Francisco un espacio idóneo para la creatividad y la innovación. También en el terreno de la gastronomía ha sido una ciudad pionera, por el valor dado a sus vinos y la promoción de una cocina sana a partir de productos frescos y cultivos orgánicos promovida por Alice Waters, desde su legendario restaurante Chez Panisse, abierto en 1971 en Berkeley, que inspiró una revolución en la cocina norteamericana antes de incorporarse al movimiento internacional Slow Food.

San Francisco invita a disfrutar de sus tópicos, todos ellos conocidos a través del cine. Pasear por Chinatown y por Castro, cruzar en barco hasta Alcatraz donde estuvo el presidio más famoso de Estados Unidos, y recorrer la montaña rusa de sus calles en tranvía, que trepan por calles rectas muy empinadas hasta la cima de alguna de las 43 colinas urbanas.

Las mejores residencias se encaramaron en Nob Hill y en Russian Hill, donde se encuentra Lombard Street, la calle más retorcida del mundo con nueve violentos giros en menos de cien metros de desnivel. Las zonas residenciales de las colinas poseen casas individuales de madera de estilo victoriano, conocidas como Painted Ladies, que dan un aspecto encantador a las zonas menos densas dentro de una ciudad que no llega al millón de habitantes, humana y convivencial, cabeza visible de un área que acumula ocho millones de personas en torno a la bahía.

Paseos, compras y comida en el puerto

Mucha gente acude a Frisco para visitar sus museos, el de Arte Moderno de Mario Botta, el museo De Young de Herzog & de Meuron, o el de la California Academy of Sciences de Renzo Piano, el más ecológico del mundo, pero nadie dejará de pasear por Fisherman’s Wharf, el antiguo muelle de los pescadores, donde cientos de leones marinos descansan en los embarcaderos, mostrando la buena relación entre la ciudad y su entorno natural.

Fisherman’s Wharf  es un lugar perfecto para contemplar el puente colgante Golden Gate a la luz dorada del atardecer, hacer compras y disfrutar del emporio de diversión y gastronomía del Pier 39. Puestos de comida y restaurantes ofrecen especialidades de marisco, desde el popular cangrejo Dungeness a la langosta, las gambas, almejas, mejillones y calamares. Típica de San Francisco es la clam chowder, la deliciosa sopa de almejas que mucha gente toma mientras pasea.

Entre las mejores elecciones para comer en la zona destacan Neptunes Palace Seafood (Pier 39, level 2) por sus vistas sobre la bahía y Alioto’s (8 Fishermans Wharf) con su toque siciliano. Muchos aficionados al marisco se alejan de los muelles para ir hasta Swan Oyster Depot (1.517 Polk St), un estrecho restaurante y tienda de calidad insuperable, donde ostras, langosta y cangrejo se sirven junto a la tradicional sopa de almejas y la ensalada de camarones desde 1912.

Al sur del Pier 39 se extiende la antigua zona de almacenes del puerto y el viejo embarcadero de los ferries que cruzan la bahía. El histórico Ferry Building acoge un mercado gastronómico al que acuden martes y sábados los agricultores locales con productos de alta calidad. En su interior abre sus puertas Boulettes Larder (1 Ferry Building Marketplace) que ofrece deliciosos desayunos y almuerzos orgánicos.

Gracias a su puerto, San Francisco se ha convertido en el conector más activo con las culturas de Oriente. Posee el mayor barrio chino fuera de Asia, el mítico Chinatown, y el menos conocido Japantown, el mayor colectivo de japoneses en EE.UU. Sus cocinas ofrecen una excelente experiencia de gran autenticidad, con restaurantes de alto nivel como el chino Koi Palace (365 Gellert Blvd, Daly City), al sur de la ciudad, en Daly, con deliciosos dim sum de langosta o de cangrejo de Shanghai, o el japonés Ippuku (2.130 Center St, Berkeley), con ligeras brochetas de vegetales y pescados y un sabroso tartare de pollo, en Berkeley. En el Mercado Coreano se puede probar kimbap, el sushi coreano, y la cocina vietnamita se encuentra en Little Saigon.

En el cruce de Market con Powell Street los turistas rodean la vieja plataforma de giro manual en la que dan la vuelta a los famosos tranvías de San Francisco, que funcionan desde 1873. Son el emblema de una ciudad que ocupa el extremo norte de una península situada entre la bahía al este y el océano Pacífico al oeste, y que resulta partida por la calle principal, Market Street, que deja al sur los barrios de Castro, Mission y la zona de SoMa (South of Market), y al norte el centro cívico, Chinatown, los rascacielos del centro financiero y la elegante colina de Nob Hill.

A orillas de la bahía permanecen los antiguos muelles de pesca y el centro de diversión de Fisherman’s Wharf, envolviendo la zona de North Beach. Hacia el oeste se extienden las áreas residenciales de Pacific Heights y Upper Haight, con su memoria de los emigrantes italianos y una extensa colección de restaurantes dedicados a la pasta. A sus pies, el parque Golden Gate se prolonga hasta el borde del Pacífico, dejando al norte la embocadura del gran puente, que merece cruzarse para disfrutar de la imponente vista del downtown desde Sausalito.  

El barrio de Mission es el más antiguo, y debe su nombre a la Misión Dolores, un edificio de 1782 construido por los españoles. Con el área de Castro forma un conjunto de vocación lúdica, con restaurantes y tiendas de diseño alternativo. Los murales de los artistas grafiteros convierten sus calles en un museo, y restaurantes como Foreign Cinema (2.534 Mission St) o Range (842 Valencia St) ofrecen buena comida californiana y mediterránea.

Arte y gastronomía

La populosa Market Street enlaza buena parte de los lugares más animados. Center Civic Plaza reúne el elegante Ayuntamiento y el Asian Art Museum, con su fantástica colección de arte asiático. Al otro lado de la calle se levanta el vanguardista Federal Building del premio Pritzker Thom Mayne. En torno a los jardines de Yerba Buena se encuentra el Museo de Arte Moderno y alguno de los mejores restaurantes de la ciudad, entre ellos el excelente Benu (22 Hawthorne St.) que aplica técnicas modernas a una refinada cocina oriental en sus menús de 17 platos.

Al norte de Market Street se abre la el gran espacio de Union Square, cerca de Dragon Gate, la puerta de Chinatown, un reducto de Asia en pleno corazón urbano, que se ha convertido en un área tranquila de fuerte carácter oriental atestada de tiendas y restaurantes étnicos cerca de Portsmouth Square, una plaza elevada frente a las torres del centro financiero.

Una de ellas, la Transamérica Pyramid, es el famoso rascacielos piramidal de 260 metros de altura que identifica la skyline de San Francisco. A sus pies se encuentra Bocadillos (710 Montgomery St.), un bar de tapas a la española con buena calidad en pleno distrito financiero, aunque la mayor parte de los restaurantes de la zona son italianos. Entre todos destaca el excelente Cotogna (490 Pacific St.) de gran cocina y buenos vinos asequibles, que posee el ambiente informal que prevalece en la ciudad, donde no es raro comer en la barra y mezclar los cócteles con la comida.

A su lado, la versión de máxima sofisticación de la cocina italiana se sirve en el pequeño Quince (470 Pacific Ave). Muy cerca, las mesas de Coi (373 Broadway) ofrecen una de las cocinas más creativas de la ciudad en el menú de once platos que Daniel Patterson sirve en la cena.

San Francisco es la condensación urbana de la complejidad del norte del estado de California, que incluye las grandes ciudades a orillas de la bahía, Berkeley, Palo Alto o San José, que poseen prestigiosas universidades, poderosas empresas y alguno de los mejores restaurantes del estado.

Al norte de Frisco se encuentran los famosos viñedos y bodegas del condado de Sonoma y del valle de Napa, con extensos cultivos de uvas Cabernet Sauvignon y Merlot, a los que acompañan en los últimos años cocinas tan valiosas como The Restaurant at Meadowood (900 Meadowood Lane, St. Helena) cerca de Napa, con sus formidables menús degustación de temporada, o el cercano French Laundry (6.640 Washington St., Yountville), cuyo propietario, Thomas Keller, es el único chef del país que dirige dos restaurantes con tres estrellas Michelin, el de Yountville y el Per Se de Nueva York.

Es posible contratar excursiones enogastronómicas hasta Napa para conocer las bodegas de los excelentes vinos y la nueva gastronomía que se da la mano en la capital de los viñedos, sin tener que conducir al regreso. Sin salir de San Francisco se puede participar en el Gourmet Chocolate Tour, que permite descubrir, combinados, los chocolates artesanos y los vinos de California en un mismo recorrido peatonal.

No hay otra metrópoli comparable a San Francisco, que ha sabido mezclar liberalismo y progresismo en pensamiento, costumbres y creatividad. En ella se respira la tolerancia y el espíritu de convivencia, y una pasión intensa por la vida que es disfrutada cada minuto, acortando el camino entre los deseos y la realidad. Parece que la felicidad fuera un estado de ánimo colectivo en la ciudad que muchos consideran la más grata para vivir en el país.

Guía Práctica

Dónde comer

Benu

San Francisco

Corey Lee dirige este templo gastronómico de complejo refinamiento en el que no faltan los acentos orientales.

Coi

San Francisco

El menú degustación de once platos que Daniel Patterson sirve en la cena muestra una de las cocinas más creativas de la ciudad, predominantemente vegetariana.

Quince

San Francisco

Pequeño local de trato exquisito con cocina de inspiración italiana y francesa en la que destacan los productos naturales frescos de agricultores de la zona y los mejores pescados y carnes.

Swan Oyster Depot

San Francisco

Sólo 18 banquetas en el interior de esta pequeña tienda permiten degustar el mejor marisco en la ciudad o llevarlo a casa.

The Restaurant at Meadowood St. Helena

La excelencia en pleno valle de Napa, con el máximo reconocimiento internacional, que se despliega en el menú de degustación de Chistopher Kostow.

The French Laundry

Yountville

El local es el escenario perfecto para dar un toque rústico y europeo al talento culinario de Thomas Keller. Todos los productos proceden de huertos, queserías y carnicerías artesanales.

Dónde dormir

Mandarin Oriental San Francisco

San Francisco

5 estrellas junto al centro financiero y cerca de todas las atracciones de la ciudad. Habitación doble desde 348 €.

Adagio

San Francisco

Combinando valor histórico y una buena relación calidadprecio, propone su acertada ubicación cerca de Union Square, cuenta con dignas instalaciones y decoración sobria y elegante. Habitación doble desde 234 €.

Hotel Drisco

San Francisco

Situado en Pacific Heights, ideal para una inmersión en la más alta calidad de vida de la ciudad. Excelente desayuno. Habitación doble 274 €.

 

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