Viaje Asturias

Verde braveza

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Autor: Eufrasio Sánchez
Autor Imágenes: Turismo de Asturias
Fecha Publicación Revista: 01 de julio de 2021
Fecha Publicación Web: 07 de julio de 2021

Colinas sobre las que el musgo y el verdor se tienden a manera de alfombra apretadísima que, dejando ver las sinuosidades de las tierras en su poderoso relieve, las tapizan, aterciopelan y matizan de cuantas especies de color pueda poseer el verde.

El atractivo que despierta Asturias es grande, y a ello contribuyen en buena medida sus Parques Naturales. Existen varios espacios protegidos repartidos en su mayoría a lo largo de la cordillera cantábrica, que cuentan con el reconocimiento de Reserva de la Biosfera. Son territorios densos en valores paisajísticos que atesoran una flora boscosa y una fauna que, aunque con dificultades, se viene preservando, como es el caso del oso y el urogallo. Destaca el macizo montañoso de los mayestáticos Picos de Europa, la mayor formación caliza de la Europa Atlántica, que cuenta con variadas rutas de senderismo y aparece con las más fragosas, enriscadas y fuertes formas y relieves que puedan darse; donde tiene su asiento el lugar más emblemático, histórico y sentimental de Asturias, el Real Sitio del Santuario de Covadonga; el Parque de Somiedo, un espacio jalonado de valles y lagos, sobre los que se erige la Braña de La Pornacal, Reserva Natural de España; el Bosque de Muniellos, en el Parque de Fuentes del Narcea, una de las mayores masas forestales europeas, que sirve de hogar al oso pardo; y el Parque Natural de Redes, en el sector de montaña centro-oriental, que cuenta con un buen número de argumentos medioambientales y con una belleza cautivadora que es contemplada siguiendo el curso de la Ruta del Alba, con escasos desniveles, puede ser recorrida en familia.

Peces y bufones

También el mar resulta fascinante, con pintorescos pueblos de pescadores y recogidas playas. Entrando por el Oriente y bordeando el litoral es aconsejable deleitarse con los Bufones de Pría y de Arenillas, contemplando un espectáculo natural, y por tanto caprichoso de la braveza de unos surtidores de agua marina que pueden alcanzar hasta 20 metros de altura. Ya en el casco urbano de Llanes, uno de los principales centros turísticos del Principado, en un singular edificio de estilo modernista barroquizante, el Casino acoge un ecléctico restaurante más que recomendable. Sobre la lonja misma donde se subasta el pescado, el Bálamu –banco de peces– un establecimiento cuya oferta no pierde de vista al mar de principio a fin. A un kilómetro de allí, El Retiro de Pancar, recoleto local para disfrutar de una cocina creativa de altura.

Primorosa Ribadesella

Siguiendo en paralelo a la costa, arribamos a la primorosa villa de Ribadesella, en la desembocadura del río Sella, uno de los ríos salmoneros asturianos más prolijos, donde tiene su meta la competición del Descenso Internacional del Sella, que da lugar a la Fiesta de las Piraguas, de Interés Turístico Internacional. Uno de sus principales polos de atracción es La Cueva de Tito Bustillo, que conserva una singular muestra de arte rupestre de la época paleolítica. No muy lejos de la entrada a la cueva está La Huertona, excelente restaurante que atesora siempre en sus vitrinas –y mima en su cocina- las mejores joyas que, de acuerdo con la temporada, va ofreciendo el generoso Cantábrico. En el casco histórico tiene su sede Arbidel, restaurante de cocina innovadora. Sin salir del concejo, en dirección oeste, en la Playa de Vega, Güeyu Mar, es lugar de peregrinación para los ictiófagos que gustan de los pescados a la brasa. Adentrándonos ligeramente al interior llegamos a Arriondas, punto de partida del ya mencionado Descenso del Sella. Aquí el mayor reclamo está en la concentración de alta gastronomía asturiana y española: El Corral del Indiano y Casa Marcial. Entre ambos suman una constelación de estrellas y soles.

Gijón y su “Elogio”

Damos un salto para situarnos en Gijón, la mayor entidad urbana de la región, y la más temprana e intensamente romanizada de Asturias, de cuya presencia aún se conservan importantes vestigios, como las Termas Romanas ocultas en el subsuelo del Campo Valdés, convertidas hoy en museo que puede ser visitado, dentro del conjunto histórico-artístico de Cimadevilla, origen de la ciudad, y comienzo de la abierta y extensa playa de San Lorenzo. En las inmediaciones del corazón de la urbe, tuvo lugar el nacimiento del prócer de la villa, el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, en una típica casona señorial asturiana, cuyo edificio alberga hoy el Museo Casa Natal de Jovellanos, recogiendo una importante colección artística. En el terreno escultórico, en la parte alta de Cimadevilla, con mirada franca y libre a la mar oceánica, se levanta majestuoso el Elogio del Horizonte de Eduardo Chillida, obra realizada con hormigón armado que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Amplia es su oferta culinaria, sobre todo marinera, con multitud de acudideros –especialmente sidrerías– donde poder degustarla. Si de alta gastronomía se trata, dos son los principales referentes de la ciudad: Auga, en pleno puerto deportivo, que ofrece una cocina de innovación juiciosa, reconocible, en la que prevalece por encima de otros valores el sabor y La Salgar, en el bucólico Museo del Pueblo de Asturias, cuya apuesta formula una cocina creativa de inspiración regional. Como la que vienen haciendo desde hace más de una centuria, en el legendario Casa Gerardo en Prendes. Sobre la playa de Poniente, en el visitable Acuario de Gijón, emerge Kraken, con una cocina pródiga en imaginación, posicionándose en los últimos tiempos como auténtica revelación.

Patrimonio prerrománico

Dícese de Oviedo que es una ciudad “bien novelada” y es cierto. Clarín ha tenido mucha culpa de ello. Ahí está la Regenta esculpida en las cercanías de la Catedral. También es una ciudad “bien fotografiada”. Tiene entre otras muchas cualidades la de ser “fotogénica”. Parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes y rincones resultan atractivos para la cámara fotográfica. Aunque dada la carga de arte culto que atesora la ciudad, este cronista recomienda abrir bien los ojos, cerrar objetivos e imbuirse de su universalidad monumental. Oviedo conserva el patrimonio prerrománico más rico y completo del Occidente medieval. De la época de Alfonso II (792-842) queda en pie la Cámara Santa de la Catedral, capilla doble de discutida cronología remozada en el románico pleno, así como la esplendorosa basílica suburbana de San Julián de los Prados. De la etapa de Ramiro I (842-850), la ciudad ostenta con orgullo dos monumentos de valor universal: la iglesia de San Miguel de Lillo y el vecino palacio de Santa María del Naranco, integrados en el núcleo residencial que el monarca fundó sobre las terrazas de la ladera meridional del monte Naranco. El itinerario monumental de recorrido arquitectónico que traza el ciclo cronístico de Alfonso III proporciona un hilo conductor para el conocimiento de los hitos prerrománicos de la ciudad. Aún cuando del periodo de su reinado (866-910), última etapa del prerrománico, tan solo queda en pie la fuente de Foncalada, testimonio de edilicia pública. El Museo Arqueológico de Asturias alberga relevantes colecciones de antigüedades correspondientes a las etapas reseñadas. Como el alimento del espíritu necesita ser complementado, debemos cuidarnos de nutrir también el cuerpo. Eso en Oviedo no es difícil, dada la abundancia de su oferta hostelera, que concentra una verdadera cascada de sidrerías en el Bulevar de Gascona. Es un privilegio para la capital asturiana contar con un restaurante como Casa Fermín, donde el juego culinario se desarrolla con perfecto equilibrio entre tradición y modernidad. Tampoco es nada desdeñable salir a territorio rural, para reponer fuerzas disfrutando de la magia culinaria de Pedro Martino, una vez que ha decidido regresar sobre sus pasos al espacio constructivo de su antiguo L´Alezna.

Puerto sin mar

Avilés, situado en el centro de la costa asturiana, no tiene salida, curiosamente, al mar. Sin embargo, cuenta con una gran tradición pesquera que se mantiene gracias a su puerto de ría, siendo el enclave asturiano más dinámico en lo que a desembarcos pesqueros se refiere. En uno de los extremos portuarios, con artísticas edificaciones, dejó su impronta el arquitecto brasileño Óscar Niemeyer, diseñando el Centro Cultural que lleva su nombre y que supone una puerta abierta a todo tipo de artes y manifestaciones culturales. Otra singularidad de la Villa del Adelantado es su necrópolis. Construida a finales del XIX, reúne el mejor conjunto de arte funerario de Asturias, no sólo por las obras de arquitectura y escultura que atesora sino también por el amplio y representativo muestrario de artes menores que complementan aquellas: vidrieras, trabajos en bronce y hierro, mosaicos o pinturas murales. De recomendación obligada es el Real Balneario, que, aunque su ubicación pertenece al vecino concejo de Castrillón, está dentro de la comarca avilesina. Alta cocina a nivel del mar, al borde del dorado arenal de la playa de Salinas, tocada con suavidad y presentada con distinción, argumentada en pescados y mariscos de palpitante frescura. Paisaje y sabor, un hermoso ensamblaje.

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