Viajes

Paraíso remoto

Naturaleza esplendorosa sin apenas presencia humana y experiencias genuinas en el nuevo destino de moda del quinto continente donde descubrir un territorio de viñedos, bodegas y paisajes de una escala formidable.

Foto

Por Enrique Domínguez Uceta

Publicación Revista: 01/07/2025

Publicación Web: 01/07/2025

Canguros, ballenas, koalas, zarigüeyas y ualabíes –canguros de menor tamaño–, son algunos de los animales de la fauna originaria de Australia Occidental, que disponen de una naturaleza intacta, donde sus escasos habitantes humanos han construido un remoto paraíso. La prosperidad y el aislamiento contribuyen a lograr una vida colectiva con un nivel de cordialidad difícil de encontrar en el superpoblado hemisferio norte. Una sociedad rica y moderna ocupa el litoral sur donde han surgido, en torno a la gran ciudad de Perth, lugares de placer; playas, bosques, viñedos, bode-gas y restaurantes ideales para vivir en un territorio árido que se dulcifica en el verdor del confín suroeste, donde se mezclan las aguas del océano Índico y el Pacífico Sur. Australia Occidental ocupa un tercio de la superficie del país, equivalente a la de toda Europa pero con tan solo tres millones de habitantes, dos de ellos en Perth. Con una densidad que no alcanza una persona por km², la naturaleza se muestra en todo su esplendor. Esperan al viajero desiertos, bosques de eucaliptos, praderas cubiertas de flores en primavera y algunas de las playas más bellas y salvajes del mundo. El primer asentamiento en la zona estuvo en Fremantle, donde la población creció acogiendo a reclusos británicos que, tras cumplir condena, poblaron un territorio que pertenecía a grupos aborígenes noongar. La pequeña colonia cobró importancia a finales del s. XIX cuando se levantaron edificios oficiales, cuarteles, templos y almacenes. Hoy es un importante puerto comercial y el lugar más animado de la costa, escogido por artistas, bohemio y alegre, aunque su principal atracción sea la antigua prisión que acogió millares de convictos en la segunda mitad del s. XIX. La ciudad portuaria posee el mejor casco histórico del país, repleto de inmuebles victorianos y eduardianos, ocupados por restaurantes, boutiques y galerías de arte.

Perth

Fundada en 1829 en el estuario del río Swan, donde las altas torres de la city se entreveran con los viejos edificios de ladrillo que mantienen el encanto colonial. Algunos pertenecieron a las compañías mineras creadas tras la fiebre del oro de finales del s. XIX. El rascacielos más alto del centro pertenece a la poderosa minera Río Tinto aunque las obras modernas más valiosas son el estadio Optus y el imprescindible Mu-seo de Western Australia ampliado por el arquitecto holandés Rem Koolhaas. El paseo por el centro de Perth discurre en paralelo al río, acumulando agradables calles peatonales, dos catedrales, restaurantes, terrazas y centros comerciales que llegan hasta el espectacular Kings Park, elevado sobre el estuario. En el parque se encuentra el State War Memorial, dedicado a los soldados australianos caídos en guerras lejanas, y un excelente Jardín Botánico con dos mil especies autóctonas. Para comer es recomendable la zona de Northbridge o la de Elizabeth Quay, donde se levanta la Bell Tower, símbolo de la ciudad. Desde el puerto de Fremantle salen los barcos a la vecina isla Rottnest, un pequeño arenal ideal para recorrer en bicicleta y bañarse en playas solitarias. Varios restaurantes y bungalós se concentran cerca de la terminal del ferri. El resto de la isla mantiene su bella naturaleza intacta y permite disfrutar de toda la calma del mundo para observar delfines y ballenas o para contemplar a los confiados quokkas, los pequeños mamíferos nativos, del tamaño de un gato, con largas patas traseras.

Al norte

Merece la pena descubrir la costa al norte de Perth por la carretera Indian Ocean Drive, que enlaza los arenales inmensos y solitarios de la Sunset Coast con las formaciones rocosas del desierto de Pinnacles. En Lancelin espera una descomunal playa, famosa entre los windsurfistas, frente a una isla poblada por leones marinos australianos. En las dunas blancas de Lancelin es posible alquilar una tabla para sandboard o un buggy para correr fuera de pista.

El Parque Nacional Nambung, a 200 kilómetros al norte de Perth, contiene el insólito desierto de Pinnacles, donde miles de pináculos de piedra emergen de la arena amarilla como una multitud petrificada. Se puede recorrer a pie o en coche, pero resulta particularmente hermosa al atardecer o con luna llena, cuando el lugar muestra su máxima fascinación. Cerca de Pinnacles, a orillas del Índico, se encuentra una diminuta población de pescadores con el insólito nombre de Cervantes, y un restaurante, The Lobster Shack, al borde del mar, dedicado a servir langosta recién pescada. A sólo dos kilómetros de Cervantes se puede ver el lago Thetis, con pequeñas masas de estromatolitos –cúmulos fósiles de los microorganismos iniciadores de la vida en el planeta– emergiendo ligeramente del agua en la orilla.

Al sur

El clima cálido, la orientación a poniente y la alta calidad de vida confieren a la costa situada al sur de Perth el mismo aire californiano que se percibe en los viñedos de Swan Valley y de Margaret River, donde se unen las bodegas y los restaurantes gastronómicos. Los fines de semana, los habitantes de Perth agotan las reservas para degustar los vinos blancos SSB –semillón y sauvignon blanc– y los tintos de cabernet-sauvignon y shiraz, acompañando sobresalientes carnes de cordero y pescados frescos. El viaje hacia Margaret River recorre los lugares más gratos de esta zona, donde la gente de la capital pasa los días de ocio y vacaciones. Siguiendo la costa se descubre el encanto de Mandurah, un paraíso residencial alternativo al gran Perth, con puerto deportivo, delfines en los muelles y excelente gastronomía de mariscos frescos. Busselton domina la amplia bahía Geographe y ofrece playa, calma y belleza natural, además de la posibilidad de caminar en el muelle de madera más largo del hemisferio sur, que se adentra 1.841 metros en el mar. En un simpático tren eléctrico se puede llegar a su extremo, donde espera el acceso a un curioso ob-servatorio submarino. En la punta oeste de la bahía se levanta el Cabo Naturaliste, coronado por un faro ideal para buscar los surtidores de agua generados por las ballenas cuando salen a respirar. Entre el Cabo Naturaliste y el cabo Leeuwin se extienden los viñedos en lugares encantadores como Margaret River, Yallingup, Cowaramup y Wilya-brup, donde las bodegas de calidad y los mejores hoteles y restaurantes generan un espacio de confort y placer incomparable. Las bodegas aprecian las visitas y ofrecen catas especialmente interesantes en Cullen, Voyager Estate, Moss Wood o la pionera Vasse Felix, que cuenta con una de las mejores cocinas de la zona. El tiempo pasa dulcemente en el suroeste australiano, combinando playas y desiertos, conociendo la cultura aborigen del pueblo noongar, propietario de la tierra antes de la llegada de los británicos, paseando por ciudades pesqueras y haciendo senderismo por bosques plagados de canguros. Después de visitar faros y bodegas, acumular puestas de sol sobre el Índico y navegar hasta las islas cercanas a la costa, no hay duda de que el lejano entorno de Perth, en Australia Occidental, es uno de los destinos emergentes más atractivos del mundo.

Te puede interesar

Belleza y serenidad

La estación de esquí mejor situada de los Dolomitas ofrece impresionantes paisajes, alta cocina, notables vinos y la hospitalidad sin par de la cultura ladina.