La carne cultivada en un laboratorio irrumpe en las cartas de los restaurantes. La agencia de seguridad alimentaria de Singapur ha autorizado la venta de unos “nuggets” o trozos de pollo a la empresa Eat Just que estarán disponibles en un único establecimiento.
Singapur es el primer país en regular la venta de carne cultivada en laboratorio, un producto que se obtiene a través de células musculares capturadas mediante una biopsia. Estas células se alimentan con un caldo de nutrientes y se reproducen en biorreactores, donde se multiplican hasta obtener el alimento.
Pero elaborar este producto no es barato, en 2013 un canal de televisión mostró la preparación de una hamburguesa artificial que costó 274.000 euros. Los “nuggets” de Eat Just, según desveló la empresa el año pasado, cuestan 40 euros la unidad. Actualmente se trabaja para elaborar este producto en cantidades industriales y poder reducir su precio de venta.
En Europa la comercialización de estos productos se estima para los próximos años. Desde 2018 ya están en vigor las normas de regulación aprobadas por la Unión Europea (UE) de la carne cultivada dentro del apartado “nuevo alimentos”, por las que se permite su comercialización siempre y cuando las agencias reguladoras decidan que es segura y aporte calidad nutricional frente a las carnes convencionales. Este año la UE invirtió por primera vez en un proyecto de carne de cultivo, Meat4All, liderado por BioTech Foods. Esta empresa ubicada en San Sebastián recibió 2,7 millones de euros convirtiéndose en la primera iniciativa en carne artificial que recibe financiación pública de la Unión Europea.