Hostal de la Gavina

El arte del hospedaje

La familia Ensesa ha sido una auténtica visionaria, precursora de la excelencia y alma mater de S’Agaró, como promotora turística y urbanística y, por supuesto, en su relevante faceta hotelera. Esta es la historia del único hotel resort 5* GL de Cataluña.

Foto: Hostal de La Gavina
Foto: Hostal de La Gavina

Por Reyes López

Publicación Revista: 01/10/2022

Publicación Web: 10/10/2022

En el bajo Ampurdán, la bahía de Sant Pol, repleta de pinos encaramados a las rocas, cuevas abiertas y calas de una belleza indómita, seduce desde el primer momento. El Hostal de La Gavina emerge en un enclave estratégico en la colina de la Punta d’en Pau —península de S’Agaró—, donde el mar abraza esta costa abrupta y brava de aguas cristalinas, desde donde se pueden admirar las espectaculares vistas sobre la bahía y hasta la Playa de Sa Conca.

Seña de identidad

En palabras de su actual director, Albert Depau, el Hostal de la Gavina, “es un lugar único por su emplazamiento y su historia. Un resort que mantiene viva la esencia de un establecimiento clásico, cómodo, refinado y con un servicio muy personalizado, que evoca el lujo de los grandes hoteles de familias que han existido por el Mediterráneo, principalmente en Italia y Francia, y que actualmente no quedan muchos al haber sido absorbidos por cadenas hoteleras con un servicio más estandarizado. Un enclave donde la excelencia en el servicio consiste en colmar todos los deseos, incluso los no expresados, de sus huéspedes para que su experiencia sea placentera, cómoda y memorable”. Hace ocho años, cuando le nombraron director los actuales propietarios, Julia, Virginia, Carina y Josep Ensesa i Viñas —cuarta generación— le encomendaron la tarea de “incentivar las ventas, mejorar la calidad de los estándares del servicio y modernizar y actualizar la oferta gastronómica. Todo ello manteniendo y respetando las señas de identidad de La Gavina”.

Urbanística inteligente

En los años 20 del siglo pasado Josep Ensesa Pujades adquiere los Baños de Sant Pol, hoy en día conocidos como los Baños de S’Agaró, un beach club de pintorescas casetas y un restaurante diseñado por el arquitecto Rafael Masó donde acudían gentes de la zona y turistas provenientes de Barcelona en autobuses y barcos de vapor que fletaba el industrial gerundense. Un lugar para el discernimiento que albergaba actuaciones en directo y un sinfín de actividades lúdicas, pionero en el turismo de lujo. Josep Ensesa Gubert, su hijo, heredó la semilla visionaria al concebir S’Agaró, ciudad residencial, proyecta-da también por Masó que plasmó su idea del novecentismo manteniendo la tradición catalana, además de introducir su visión de futuro. Ensesa y Masó, auténticos precursores de la planificación urbanística de lujo en su máxima expresión y de una visión de vanguardia y sostenibilidad pioneras hasta el momento, establecieron que cualquier construcción tenía que estar sometida a la aprobación del arquitecto. S’Agaró se concibió urbanísticamente desde sus cimientos con una firme oposición a la algarabía, centrándose en un turismo tranquilo, sin aspavientos. Josep Pla definiría S’Agaró como el resultado de la tenacidad y el orden que planificaron Masó y Ensesa en aras de la convivencia, no de la especulación, con miras a la dignificación del país.

La Venus del Mediterráneo

En 1932 Josep Ensesa Gubert inaugura, sobre el promontorio de S’Agaró, el Hostal de La Gavina, un lugar con un estilo mediterráneo muy característico y personal, decorado con sus enseres, muebles con solera, tapices flamencos, tallas románicas, bargueños del s. XVII, lámparas de Murano y jarrones de Sèvres del s. XVIII, donde predominaba el trato familiar —de ahí el nombre de Hostal—, el confort y la cocina renombrada. Todo ello amenizado con un extenso programa de fiestas, festivales, cenas de gala, campeonatos de tenis, bailes y actividades culturales para deleite de las múltiples ilustres personalidades de la aristocracia, la política y las artes que allí se han hospedado en sus 90 años de historia. Para completar, pocos años después, abrieron en la lindante Playa Sant Pol la Taverna del Mar, referente gastronómico de la zona hasta nuestros días.

El Hostal ha pasado por varias remodelaciones, incluida la construcción de la imponente piscina de agua salada Garbí –viento del oeste– presidida por la magnífica escultura de mármol blanco, la Venus del Mediterráneo. Josep Ensesa Montsalvage, tercera generación, realizó también perseverantes aportaciones al establecimiento hasta que en 1995 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Hoy, Julia, Virginia, Carina y Josep, han renovado las 53 habitaciones y 21 suites y han ampliado la oferta gastronómica, con el objetivo de mantener el legado familiar al fomentar el turismo de calidad en un enclave con nombre propio rodeado de jardines, magnolios, cipreses y limoneros. En la actualidad es el único hotel resort 5* GL de Cataluña y pertenece a la colección de hoteles singulares The Leading Hotels of the World.

Club de Gourmets en La Gavina

En 1978 esta revista convoca la III Mesa Redonda de Gastronomía, jornadas que sentaron las bases de la nueva cocina española, en el Hostal de La Gavina a la que fueron invitados cocineros y gastrónomos de la talla de Alain Senderens, Paul Schiff, Alain Chapel, Pedro Subijana, Manuel Llano Gorostiza, Tin Cabau, Josep Mercader, Xavier Do-mingo entre otros hasta un centenar de participantes. Al éxito de las jornadas contribuyó sin lugar a dudas el Hostal de La Gavina, como así relató Xavier Domingo en Cambio-16: “El hostal es un maravilloso establecimiento a orillas del Mediterráneo que, en esta época del año, el otoño, da una ilusión de limpieza y hasta, por las mañanas, se permite algunas transparencias para recordar lo que fue en su juventud clásica”. Ya por entonces, en la crónica de la Mesa Redonda en estas páginas, fue definido en estricta justicia, como “una obra de arte del hospedaje”, un gran hotel de lujo que forma parte de la más linajuda aristocracia hotelera internacional y cuenta con una clientela selectísima, fiel y enamorada de S’Agaró, en España y fuera de ella. El Hostal de la Gavina está concebido como una residencia señorial y lujosa, pero a la vez casi familiar. Por esto, se sigue presentando, discretamente, como hostal.

Restauración en La Gavina

La gastronomía siempre ha ocupado un lugar de protagonismo dentro de la historia de La Gavina. Su oferta gastronómica desde sus inicios ha sido siempre innovadora y de calidad. Por esta casa han pasado grandes profesionales del mundo de la restauración que han contribuido de forma notable a mantener un prestigio a lo largo de todos estos años. “El hotel ha invertido todos sus esfuerzos en mejorar continuamente la calidad de sus restaurantes para seguir ofreciendo al cliente una experiencia gastronómica de nivel y acorde con las nuevas tendencias”, comenta Depau. En la actualidad la dirección gastronómica corre a cargo del cocinero francés, Romain Fornell, chef del restaurante Caelis en Barcelona y del restaurante gastronómico del Hostal, Candlelight, donde plasma una cocina elegante y autentica, puesta al día, de cimientos franceses al aplicar su técnica con fundamento y un profundo respeto a las materias primas, destacando los productos de temporada. Entre otras distinciones, fue capitán del equipo que ganó en 2011, la European Catering Cup en el Bocuse d’Or de Sirah, en Lyon. Una cocina más ligera, arroces, ensaladas y pescados, es la que propone el restaurante Garbi al borde de la piscina y en el Dry Martini cuentan con la dirección del archifamoso maestro coctelero, Javier de Las Muelas. Todo un equipazo para que la acogida y estancia sea aún más que memorable.