Cork Supply cumple 40 años, actualmente es uno de los mayores proveedores de tapones de corcho naturales del mundo y el mayor de América del Norte. Cuatro décadas después y con 500 empleados, las innovaciones de Jochen Michalski revolucionan en mundo del vino a nivel internacional. La empresa trabaja en Estados Unidos, Italia, Francia, Portugal, España, Chile, Argentina, Australia, Sudáfrica y China. La compañía está celebrando este aniversario tan especial con una nueva presentación visual. Además de una presencia completamente nueva en el mundo digital, a partir del 2021 habrá un nuevo logotipo.
En sus comienzos, Cork Supply era simplemente un proveedor (como sugiere el nombre de la marca), pero el propietario, de nacionalidad alemana, pronto abrió su propia empresa de producción de corchos en Portugal. Porque solo si todos y cada uno de los pasos, desde la extracción de la corteza del alcornoque hasta el tapón terminado se lleva a cabo bajo el más estricto control de calidad, se pueden obtener tapones impecables.
Cork Supply ha desarrollado un proceso para reducir las posibles contaminaciones en el corcho, gracias a sus muchos años de experiencia e investigación intensiva. Cada tapón es sometido a dos procesos (InnoCork y PureCork), que los hacen neutros en cuanto a olor en un 99,8% de los casos, un hito nunca antes conseguido.
Diez años de DS100
Michalski y su equipo van un poco más allá, porque su objetivo les exige ofrecer el mejor servicio imaginable. En 2011, la empresa introdujo los primeros tapones de corcho natural sin TCA, con garantía individual. El TCA es el compuesto químico natural responsable del ”gusto a tapón” que aparece en los vinos acorchados. Por este motivo, lo primero que se hace con cada corcho que se vende bajo el proceso DS100 es verificar la presencia de aromas extraños. Este proceso es realizado por al menos tres especialistas sensoriales capacitados.
Después de una intensa investigación, cinco años más tarde, en 2016, se estableció el sistema DS100 +: un proceso por el cual equipos electrónicos altamente sensibles inspeccionan los corchos en busca de niveles de TCA muy por debajo del umbral sensorial humano. De este modo, es posible ofrecer productos inmejorables a un precio menor.
Pero si esta inspección no es exitosa —a pesar de la calidad excepcionalmente alta del servicio— y el tapón de corcho contaminara el vino, entra en juego la Garantía de recompra de la botella, mediante la cual la bodega recibe una compensación de Cork Supply por el precio de venta de la botella.