Sostenibilidad

Consumo preferente y caducidad ¿cuál es la diferencia?

El etiquetado de los productos es el responsable del desperdicio de 9 millones de toneladas de comida al año en Europa.

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Publicación Web: 02/03/2021

88 millones de toneladas de comida se desperdician al año en Europa y cerca del 10% de este desperdicio está relacionado con el etiquetado, según informa la Comisión Europea. La fecha de consumo preferente y la de caducidad es la responsable de que alrededor del 40 % de los consumidores, según un estudio de Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), no tengan clara la diferencia entre ambas y se desperdicien alimentos que todavía son aptos para su consumo.

“Si cuatro de cada diez consumidores aún siguen teniendo dudas sobre el significado de las fechas está claro que hay que ofrecer herramientas más claras que ayuden a distinguir entre consumo preferente y caducidad y su significado real. Así ayudaremos a los consumidores a tomar mejores decisiones y reducir las cifras de despilfarro en los hogares, que es el eslabón de la cadena donde más desperdicio se genera”, señala Madalena Rugeroni, directora de Too Good To Go en España.

Desde Too Good To Go explican que la fecha de consumo preferente está presente en una gran variedad de productos refrigerados, congelados, pastas, arroces, así como también en conservas, aceites, entre otros alimentos. Muchos de estos productos sin abrir pueden consumirse unos días o semanas después de haber superado su fecha e incluso pasado unos meses o hasta un año.

Por ejemplo, la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria señala que los yogures o el pan de molde podrían consumirse hasta 15 días después de superar su fecha de consumo preferente. En el caso de las galletas, los zumos, los cereales o salsas hasta tres meses después. Mientras que el café, las legumbres, la harina, la pasta, el arroz y muchas conservas que también tienen fecha de consumo preferente serían aptas hasta un año más tarde. “En estos casos lo que hay que hacer es aplicar la lógica de los sentidos. Observar el aspecto del producto, comprobar si huele bien y probarlo. Esto nos ayudará a saber si podemos consumir el alimento o no y evitar el desperdicio”, comenta Rugeroni.

Acabar con el desperdicio de alimentos es uno de los grandes retos que la ONU incluyó para el 2030 en sus objetivos de Desarrollo Sostenible. Por su parte, la Comisión Europea a través de su estrategia “Farm to Fork” lucha contra el desperdicio en el ámbito de la Unión Europea con especial atención a esta problemática de las fechas de consumo, proponiendo un etiquetado más simple para el consumidor y evitar así el desperdicio de comida que se produce cada día.