Hábitos saludables

Cómo impulsar la dieta mediterránea en las escuelas

La Fundación Dieta Mediterránea y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) han presentado en el Instituto Cervantes de Madrid las conclusiones arrojadas en el foro ‘Cómo impulsar la dieta mediterránea en las escuelas’.

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Publicación Web: 07/01/2022

La importancia de incluir la Dieta Mediterránea no solo en el ámbito escolar sino también familiar es el eje central de conclusiones derivadas del foro ‘Cómo impulsar la dieta mediterránea en las escuelas’ presentadas por Fundación Dieta Mediterránea y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en el Instituto Cervantes de Madrid.

Durante el estudio y realización de la pirámide de la dieta mediterránea infantil y juvenil, profesionales en hábitos de los niños y los jóvenes, expusieron la necesidad de centrar el tema de la alimentación no sólo en el ámbito familiar sino también en el escolar. Actualmente, más del 70% de los niños de primaria comen a mediodía en el comedor escolar, por lo que éste desempeña una función educativa muy importante.

Las principales conclusiones se han estructurado teniendo en cuenta 4 áreas, educativa, económica, política y sociocultural:

Educación desde el plano de la emoción. Los niños y adolescentes pasan un tercio del día en el ámbito escolar y si se les educa desde la emoción, la adquisición de hábitos saludables se realizará de forma automática. La educación emocional y motivacional es un trabajo de las escuelas, pero también de las familias y de la sociedad, en su conjunto.

Los hábitos saludables y los aspectos básicos de la Dieta Mediterránea deberían incluirse en los libros de textos de los alumnos, así como la realización de talleres de alimentación, nutrición y cocina, basándose en la Dieta Mediterránea y haciendo del comedor un aula. Al igual que con otros temas relevantes como el reciclaje o el desperdicio de alimentos.

Los centros educativos deben tener como objetivo principal garantizar una alimentación de calidad (nutricional y organoléptica), accesible a toda la población infantil y juvenil y enmarcarla en los valores de la dieta mediterránea.

Los programas de fomento de hábitos saludables deberían ser más transversales con implicación de todos los actores, incluidos las administraciones, las escuelas, los colegios y las empresas. Debe entenderse la dieta mediterránea y su estilo de vida como parte importante de las políticas públicas que desarrollan las administraciones, así como velar para que los menús escolares cumplan con los requerimientos nutricionales de las distintas edades.

Finalmente, la necesidad de incluir un programa de educación que haga hincapié en el ámbito familiar para evitar que la información que llega a los niños no sea contradictoria. Además de la importancia de llegar a un compromiso entre las plataformas de consumo y comunicación y redes sociales, para un uso positivo de la información.