Más allá de su reapertura, Abadía Retuerta LeDomaine se presenta como un proyecto que invita a habitar el tiempo con calma. El hotel ocupa una antigua abadía del siglo XII, restaurada con un profundo respeto por su legado arquitectónico, y hoy transformada en un espacio donde conviven tradición, diseño y lujo contemporáneo.
Reconocido con Tres Llaves Michelin y perteneciente a la colección de Leading Hotels of the World, el establecimiento apuesta por un concepto de hospitalidad basado en la personalización y la experiencia consciente. El servicio de mayordomía y la atención individualizada acompañan al huésped en un entorno que privilegia el silencio, el paisaje y la conexión con el entorno natural.
La gastronomía se articula en torno al restaurante Refectorio, situado en el antiguo comedor de los monjes. Bajo la dirección del chef Marc Segarra, el espacio desarrolla una cocina de raíz local que interpreta el territorio desde una mirada contemporánea. Reconocido con Estrella Michelin, Estrella Verde y dos Soles Repsol, Refectorio plantea una propuesta en la que el producto de proximidad, la estacionalidad y el respeto por el entorno marcan el ritmo de cada menú.
El universo del vino forma parte inseparable de la experiencia. Con Denominación de Origen Protegida propia, Abadía Retuerta trabaja un viñedo histórico dividido en 54 parcelas, tratadas de forma individual para expresar la singularidad del terruño. Las visitas a la bodega y las catas permiten comprender el carácter de unos vinos que reflejan la influencia del Duero, la diversidad de suelos y el paso del tiempo.
El proyecto se completa con el Santuario Wellness & Spa, ubicado en las antiguas caballerizas. Este espacio dedicado al bienestar integra arte, arquitectura y tratamientos holísticos, con una piscina interior de aguas minerales, sauna, hammam y experiencias diseñadas para favorecer el equilibrio físico y mental.
Abadía Retuerta LeDomaine se consolida así como un destino que trasciende el concepto de hotel, ofreciendo una forma de viajar en la que la cultura, el vino y el bienestar se integran en una experiencia pausada y profundamente vinculada al territorio.