Son los lugares más deseados para comer o cenar en verano, con producto local de calidad, ejecución de altura y cuidado servicio; chiringuitos top que proliferan en las costas nacionales. El lugar idóneo para empezar este recorrido es, cómo no, las Islas Baleares, donde se encuentra una de las mesas más demandadas de la hostelería española en temporada de verano; Jondal. El lujoso chiringuito que asume el nombre de la cala ibicenca donde se ubica, es una especie de Estimar de playa. Eso significa que es la sede a la orilla del mar de Rafa Zafra, hiperactivo cocinero que tras trabajar durante años con los hermanos Ferran y Albert Adrià se emancipó para emprender con varios restaurantes en Barcelona y Madrid que actualizan el concepto de marisquería o el de un asador de carne con Rural. En Jondal, lleva la filosofía de una carta de pescados y mariscos bajo elaboraciones que no enmascaran sabor y frescura, de gamba roja de Rosas a la brasa a boquerones fritos en adobo o pescados a la brasa. Sus platos se disfrutan en mesas instaladas en la arena, que se llenan en cuanto se abren las reservas al comienzo de la temporada en abril. Pero no hay que dejar de intentar visitar Jondal, que de repente puede tener huecos o que cuenta con la carta más informal de su quiosco como plan B, incluso para pedir en sus hamacas en la playa. Una novedad de este año es que Jondal estrena la lista más completa de añadas, algunas inéditas, de Dom Pérignon en el mercado español. No muy lejos se encuentra Sa Caleta, restaurante-chiringuito abierto hace 36 años por la familia Pujolet Baos en la playa de Es Bol Nou. Con la peculiaridad de que abre todos los días del año, su oferta de cocina tradicional marinera se centra en parte en el recetario ibicenco, con especialidades como el bullit de peix o la caldereta de langosta, además de arroces. Para la sobremesa, se puede pedir el Café Caleta, combinación de café con brandy flambeado, canela y piel de naranja y limón. En Formentera, Es Codol Foradat, el chiringuito de Nandu Jubany en playa Migjorn, ofrece la versión más playera del chef de Can Jubany –su casa madre con estrella Michelin en Calldetenes, Barcelona–. “Cocina isleña y de las Baleares”, describe una propuesta con gustosos arroces y recetas como el frito de langosta de Formentera. En Menorca, otro chef bulliniano lidera un comedor a pocos metros del mar en el puerto de Es Castell. Pintarroja es el restaurante-marisquería de Eugeni de Diego, autor de otros conceptos como Colmado Wilmot y Bar Lombo, en Barcelona. En su tercera temporada, mantiene la propuesta de “cocina de plancha, desenfadada, sin florituras, que da valor al producto de la isla”, define el cocinero. La carta suma platos como bikini de sobrasada, salpicón de langostinos, bravas con gambas al ajillo, almejas en salsa verde o pescados a la parrilla.
De la Costa Brava a Levante
Salto a la Costa Brava para visitar La Pelosa, que lleva el nombre de la cala donde se encuentra, a un paso de elBulli1846, museo de Ferran Adrià en Cala Montjoi. Se trata del negocio gestionado en dos generaciones por la familia Gómez Alvaz, que apuesta desde hace más de veinte años por una carta de platos mediterráneos, pescados de este litoral y arroces. Con clientes como el chef de elBulli y Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, dueños de Disfrutar —mejor restauran-te del mundo en 2024—, este comedor veraniego en el Parque Natural del Cap de Creus practica “cocina mediterránea con productos frescos de temporada y de calidad”, con plancha y parrilla como técnicas para pescados y mariscos, además de anchoas de Rosas “hechas en casa” y arroces como la paella mixta de pescado y marisco. Más que un chiringuito es Toc al Mar, el restaurante enclavado en la arena de la playa de Aiguablava, en Begur. Es el proyecto de Santi Colominas y Sandra Baliarda, que también funciona casi todo el año y que defienden una apuesta por la cocina marinera ligada a los productos llegados de pescadores de la zona. Hay que probar sus pescados a la parrilla y sus arroces al horno de leña de encina, como el de langosta roja del Cabo de Begur. Más al sur, en Benicásim, se pueden hacer paradas como Voramar, hotel-restaurante con ricos arroces, que añade una terraza en la playa. En un edificio con pasado como casa de baños, hospital militar y escenario cinematográfico, además de haber servido como inspiración al escritor Manuel Vicent, hoy se puede comer y cenar a pocos metros del Mediterráneo de manera informal e, incluso, desayunar o tomar el aperitivo. En Altea, está El Cranc, restaurante-chiringuito en la playa de la Olla, donde se puede probar producto y recetario local con maravillas como el suquet de pescado o la fideuá de langosta —ambos platos suelen ser por encargo— junto con listado de tapas y raciones y un amplio apartado de arroces.
En el Sur
Son muchas las pistas en la costa andaluza. Una infalible es La Loma, en la gaditana playa de la Barrosa —justo delante del Royal Hideaway Sancti Petri, aunque es un negocio independiente del hotel—. Abierto en 1999, rige una extensa carta basada en la cocina de la zona y sus productos, así que se pueden pedir desde tortillitas de camarones y una gran variedad de frituras o platos de atún de almadraba, a urta u otros pescados de la costa gaditana o carabineros a la plancha. En Marbella, una buena opción es visitar La Milla, abierto en 2015 por César Morales y Luis Miguel Menor, que defienden una auténtica marisquería top a pie de playa. Pescados y mariscos de las costas andaluzas –no sólo de Málaga, sino también de Cádiz, Granada y Almería– son el eje central de la carta para construir lo que definen como “mesa mediterránea”. Es obligatorio probar sus espetos, como el de sardinas. Como añadido, dispone de una bodega con una selección de más de 800 referencias nacionales e internacionales.
Rumbo al norte
En el norte, también hay chiringuitos como el gallego Meloxeira Praia, proyecto de Álvaro Fuentes que, de una taberna en Porto Meloxo, pasó a instalarse en 2022 asomado al Atlántico, en Area da Cruz, en la península de San Vicente do Mar. El resultado es un espacio gastronómico de nivel con carta basada en productos de la zona a los que aplica cierta visión moderna.
En el País Vasco, hay que anotar Balearri, pista en Guetaria donde abrió en 1995 como chiringuito “ofreciendo sardinas, chicharro y bonito a la brasa” para convertirse en un restaurante de nivel con oferta ultrafresca marcada a diario por el mar y con el pescado Gastaka como especialidad.
Dónde comer
- JONDAL, Ibiza.
- SA CALETA, Playa de Sa Caleta, Ibiza.
- ES CODOL FORADAT, Playa Migjorn, Formentera.
- PINTARROJA, Moll d’en Pons, 10, Es Castell, Menorca.
- LA PELOSA, Cala Pelosa, Gerona.
- TOC AL MAR, Playa de Aiguablava, Begur, Gerona.
- VORAMAR, P.º Marítimo Pilar Coloma, 1 Benicasim, Castellón.
- EL CRANC, Playa de la Olla Altea, Alicante.
- LA LOMA, Playa de la Barrosa, Chiclana de la Frontera, Cádiz.
- LA MILLA, Playa de Nagüeles, Marbella.
- MELOXEIRA PRAIA, Carretera San Vicente do Mar O Grove, Pontevedra.
- BALEARRI, Puerto, 25, Guetaria, Guipúzcoa.
150-200 €. casajondal.es
50-60 €. sacaleta.es
50-100 €. escodolforadatformentera.com/ca
35-60 €. pintarrojamenorca.com
40-65 €. restaurantlapelosa.com
45-65 €. tocalmar.cat
30-60 €. voramar.net
50-65 €. elcranc.com
35-65 €. chiringuitolaloma.com
60-150 €. lamillamarbella.com
40-70 €. IG @meloxeirapraia
45-65 €. balearrijatetxea.com