Las patatas chips pero las buenas, esas finitas, crujientes, doradas y con un inconfundible aroma a aceite de oliva, estimulan los receptores gustativos reafirmando con creces la teoría de Paulov. Un snack cuasi adictivo que sólo con imaginarlo se puede paladear y consigue embaucar a quien lo prueba. Pero en este caso, la gula no es la responsable. Todo tiene una explicación. Las patatas fritas son uno de esos alimentos hiperpalatables que anulan la capacidad de autocontrol, obligando, prácticamente, a terminar con las existencias. No te culpes, todos nos hemos encontrado alguna vez en la misma tesitura ¿quién puede comer sólo una?
Deliciosos recuerdos
Hay pequeños comercios que alegran los sentidos. Hablamos de las tiendas de patatas y frutos secos que, aunque en peligro de extinción, todavía conservan la esencia de otra época. En estas tiendas, desde el escaparate, una montaña de patatas a granel atrae la mirada de los transeúntes invitándolos a pasar para descubrir un apetecible universo de snacks, caramelos, gominolas, aperitivos, chocolates y, casi, cualquier producto de impulso que se antoje. Son lugares donde las chips mantienen su esencia y continúan vendiéndose en las tradicionales bolsas de cartón, al estilo del churrero, o en su formato más actual. Porque en cuestión de packaging la experiencia es un grado y estos años han servido para que los elaboradores evolucionen en su presentación y ofrezcan alternativas que ayuden a conservar mejor el producto. Como el laterío o el nitrógeno del interior de las bolsas, que las mantiene crujientes durante más tiempo, evitando la proliferación de bacterias e impidiendo que se hagan añicos.
Tournée patatil
Nunca un slogan fue tan certero: Cuando haces pop, ya no hay stop. Nos referimos a ese famoso reclamo que Pringles ha abandonado tras dos décadas de uso. Con las chips ocurre algo parecido. Sabes cuándo empiezas pero no cuando terminas ¡siempre hay hueco para una más! Su encanto radica en la sencillez y delicioso sabor, aunque en los últimos años las firmas se han adaptado a las exigencias de los consumidores, dedicándose a innovar con sabores sorprendentes. Al punto o bajas en sal, con aceite de oliva virgen extra, trufa, pimentón o muy picantes... Junto a las clásicas ya conviven variedades tan singulares como las de Patatas Torres que llevan desde 1969 seleccionando la mejor materia prima para elaborar un producto de calidad. Artistas como Miley Cyrus, Hailey y Justin Bieber y Sofia Vergara se han rendido al sabor de sus chips y ¡no es para menos! Patata agria de gran calibre, aceite de oliva virgen extra procedente de la Sierra Subbética Cordobesa y su punto justo de sal, son los ingredientes que han permitido posicionar su producto en más de 50 países. Entre sus variedades destacan algunas tan insólitas como el sabor a caviar, foie gras, huevo frito, pepinillo, queso curado o vino espumoso.
Otra firma que también ha experimentado una gran expansión internacional, especialmente tras su debut en la oscarizada película coreana Parásitos de Bong Joon-ho, es Bonilla a la vista. La empresa gallega con sede en Arteixo (A Coruña), que comenzó con la elaboración y comercialización artesanal de churros y patatas fritas, ha conseguido convertirse en un referente en Europa, Estados Unidos, Australia, Asia y Latinoamérica. Su calidad les diferencia, pero ha sido el inconfundible envase, que conserva las patatas fritas en perfecto estado durante más tiempo, lo que ha marcado la diferencia. La original idea surgió de la forma más espontánea. A su artífice César Bonilla –que falle-ció recientemente a los 91 años– se le ocurrió la brillante idea de pedir a sus amigos marineros que le guardaran las latas de las pinturas con las que reparaban los barcos ¿quién iba a imaginar semejante éxito? Esta sorprendente petición les ha llevado a hacer sus pinitos en Hollywood y convertirse en uno de los pioneros de las patatas en lata.
Bienvenidos al sur
Producidas exclusivamente en ediciones limitadas son las de San Nicasio, cordobesas y ¡a mucha honra! Rafael del Rosal comenzó, junto a su esposa María del Carmen, con una pequeña churrería, aunque desde sus inicios siempre tuvo claro que quería diferenciarse. Pero ¿cómo hacerlo con tanta competencia? muy sencillo… bueno, para él, visionario del asunto. Se centró en desarrollar un concepto de snack saludable, sin perder la esencia ni el sabor de la tradicional patata frita. Su investigación ha durado varios años hasta que dio en el clavo: patata agria española, el mejor aceite de oliva virgen extra de la Denominación de Origen Priego de Córdoba, un sutil toque de sal rosa del Himalaya, fritura lenta y baja temperatura, son los ingredientes que les ha permitido ganar decenas de premios, colarse en las cocinas más prestigiosas del mundo y contar con embajadores de lujo como José Andrés, que se atreve a preparar la tortilla de patatas con sus chips.
Sin salir de Andalucía, nos encontramos en Jaén con Santo Reino, una fábrica de snacks para chuparse los dedos. Destaca su amplia gama de patatas artesanales, elaboradas respetando la receta original creada por el matrimonio Gutiérrez en 1965, seleccionadas a mano y con un puntito de sal. Junto a las clásicas, el sabor a trufa, con hierbas silvestres, orégano, ajo negro y tomate o el patatón –un corte más grueso ideal para la elaboración de tapas o cualquier otra receta– son sus propuestas más arriesgadas. Y también se han sumado a la moda de las latas, que le aporta un aire de modernidad al producto, además de conservarlo en perfectas condiciones. Mientras que en Granada, Peñagallo cuenta con una línea gourmet con sabores sorprendentes como chipotle, limón en salmuera molido, ajo negro y pimiento crujiente.
Nacionales y picantes
En un año marcado por los eventos deportivos –Juegos Olímpicos, Eurocopa, Copa África y Copa América–, Pafritas participa en el proyecto gastronómico El Gourmet de La Roja, que pretende transmitir la excelencia culinaria de España a través del fútbol. Cortezas de cerdo, patatas palo y sus famosas patatas fritas, con sal marina, fritas en aceite de oliva, son los aperitivos creados para homenajear a la selección nacional. Para los que prefieran algo más sorprendente, también pueden encontrar variedades tan singulares como patatas a la riojana –con un toque de paprika–, trufa negra –procedente de los campos de Sarrión, Teruel–, ajo o pimentón de Espelette, entre otras. Y para aquellos que buscan emociones fuertes, aquí van las más picantes; Doctor Salsas añade chile Habanero, Patatas TAS opta por la cayena y las delicadas patatas Sal de Ibiza añaden un toque de pimentón de La Vera a sus Smoky Páprika. Más ibéricas son las de sabor chorizo de Snackgold que comparten protagonismo con la trufa negra, el jamón, el queso y hasta ¡la frambuesa! ¿Qué será lo próximo?