Coincidiendo con los 140 años de su fundación,CVNE en el Barrio de la estación de Haro, amplia sus instalaciones con un proyecto en el que la estudio de arquitectura Abatón ha trabajado durante los últimos diez años.
Con el objetivo de seguir apostando por la máxima calidad en sus vinos, CVNE se planteó la ampliación con nuevos espacios para la producción y almacenaje. Todo ello se traduce, en la actualidad, en más de 16.000 m2 de superficie construida y un volumen de aproximadamente 127.500 m3.
Las naves industriales están, literalmente, cubiertas por un abrigo que estabiliza las temperaturas, fundamental en el proceso de producción del vino y que confiere al conjunto un aspecto neutro. Para conectar las naves blancas, entre sí y con las edificaciones existentes, Ábatón recurrió a filtros, es decir, a espacios construidos que conectan las diferentes piezas y acogen las instalaciones, pasarelas, almacenes, servicios, muelles de carga, oficinas, etc. Además, se incorporaron dos réplicas de la casa transportable APH80. Estas edificaciones son elementos de control, de accesos en un caso y de la calidad del vino durante la vendimia, en el otro. En cuanto a las fases, entre 2009 y 2016 se contemplaron la ampliación de las naves de producción (7.500 m2) y almacenamiento de vino (4.000m2). A partir de 2006 y hasta 2019, se ejecutaron una nave de producto terminado (1.100 m2), un cuerpo de servicios, muelle de carga y oficinas (1.100 m2) y la recuperación del edificio histórico, “Pieles” (300 m2).
Estas nuevas instalaciones pasarán a formar parte de este celebre complejo donde cabe destacar: la Nave Fundacional, la nave más antigua de la bodega; la Nave Real de Asúa, una pequeña bodega independiente en la que se elabora el vino buque insignia de la bodega, Imperial; y la Nave Eiffel, obra del estudio del célebre arquitecto. Y bajo ellos, se encuentra la joya de la bodega: el Cementerio del Vino, donde los calados dan cobijo a vinos de más de 100 años.