La Fundación Atapuerca nombra a Ferran Adrià como nuevo embajador de esta entidad sin ánimo de lucro. El Proyecto Atapuerca nació para dar soporte a un proyecto de investigación científica sobre la evolución humana dentro del yacimiento de la sierra de Atapuerca, en la provincia de Burgos.
Esta fundación se remonta al año 2009 cuando inauguraba su sede en la localidad burgalesa de Ibeas de Juarros, a 3 km de los yacimientos, pero la historia que todos conocemos viene de unos años antes. Este lugar comenzó a tener relevancia científica en 1992 con el hallazgo de los restos de la Sima de los Huesos y dos años después el equipo de Investigación de Atapuerca (EIA) encontró unos restos humanos de más de 900.000 años, que definirían una especie hasta entonces desconocida, el homo antecessor. En 1997 el equipo fue reconocido con el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y en el 2000 la UNESCO declaró los yacimientos Patrimonio de la Humanidad.
Con el objetivo de promover el proyecto, la Fundación nombra embajadores a aquellas personas que destaquen y tengan relación con la evolución humana y con la propia entidad. Ferrán Adrià explicó, en el acto de entrega del diploma en el que estuvo acompañado de Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell, vicepresidentes y codirectores de las excavaciones, su relación con el proyecto, “durante los últimos años he intentado comprender que es cocinar y comprendí que es cocinar cuando empezó la cocina. Cuando vine por primera vez vi la luz, una cosa es que te lo cuenten y otra que te lo expliquen los tres codirectores, aprendí mucho. He intentado hacer una teoría de la cocina, de cómo empezó, con hipótesis y teorías vuestras” como explicó Adrià, “si no conoces la historia no conoces el presente”.
Durante este mes también serán nombrados, Ignacio Mariscal, consejero delegado de Reale y Andoni Aduriz, chef y propietario del restaurante Mugaritz (Rentería, Guipúzcoa).