Entre las joyas más apreciadas de Vila Viniteca destaca una pequeña botella de vino Romanée-Conti 1991, con un precio de 25.000 euros, y otra de champagne de 30 litros valorada en 65.000. Con más de 11.500 referencias en stock, representa en exclusiva más de 400 bodegas de todo el mundo y cuenta con 270 empleados entre Barcelona y Madrid. En 2018 recibió el premio a la mejor tienda especializada otorgada por los lectores de la Guía Vinos Gourmets. El empresario catalán recibe a Club de Gourmets en su cuartel general, en el barrio de Ciutat Vella en Barcelona.
Iba para arquitecto, pero el vino se cruzó en su vida y dejó los estudios. ¿Cuándo descubrió que este sector se convertiría en su profesión? Empecé a trabajar en la tienda de mis padres a los 18 años por las mañanas, y por las tardes estudiaba arquitectura, así compaginaba las dos cosas, hasta que me di cuenta de que era imposible hacer bien ambas y decidí dejar la arquitectura en cuarto curso. Al final el vino terminó apasionándome tanto que se convirtió en mi profesión.
En 1994 abrió Vila Viniteca, que pronto consiguió ser uno de los establecimientos mejor surtidos e importantes de vino de España y uno de los Wine Merchants más reconocidos de Europa. ¿Cómo ha sido ese recorrido hasta llegar a la cima? Nuestra idea siempre ha sido vender los vinos que nos gustan y tener el mejor equipo posible. En esa época de principios de los años noventa coincidió en España la explosión de la gastronomía y el vino. Fue un momento muy bonito de eclosión, y un renacimiento del vino español, con un montón de elaboradores, y muchos coincidíamos en la misma generación. Recuerdo ir a visitar a Emilio Moro, Pago de Carraovejas, Hacienda Monasterio, Dehesa de los Canónigos…, y ninguna de aquellas bodegas tenía distribuidor en aquel momento.
¿Cuáles son los vinos que tienen más salida en su tienda?
Los clientes extranjeros buscan vinos reconocidos españoles, como los de la bodega Vega Sicilia, Álvaro Palacios, Peter Sisseck… También contamos con una gran variedad de vinos de Jerez, que muchas veces están más reconocidos por la gente de fuera que por nosotros mismos. Y en cuanto al cliente español y local que nos compran online, muchos buscan las novedades de fuera de España, como los de Burdeos, Alsacia o Borgoña.
¿Ahora, qué vinos españoles le despiertan nuevas sensaciones?
Estamos en un momento excepcional en el que hay dos líneas: los vinos frescos, que pueden ser los nuevos vinos que se están elaborando en la sierra de Gredos, con la uva garnacha como protagonista; y los vinos gallegos, ya que no sólo es el albariño, pues hay jóvenes viticultores que lo están haciendo muy bien recuperando variedades históricas. Por otro lado, hay un redescubrimiento de los vinos maduros: los riojas clásicos o un priorat de 10 ó 15 años en botella.
¿Cómo están posicionados los vinos españoles de calidad a nivel mundial?
Creo que estamos en un nivel top junto a países como Francia o Italia, pero a España todavía le faltan muchísimas más bodegas. Actualmente, hay unas 5.000 más o menos, pero hasta que no tengamos 10.000, no tendremos este reconocimiento internacional. En Italia hay más de 12.000 bodegas que hacen enoturismo, en Francia, solo en Burdeos, hay casi 10.000, y en la zona de Champagne, más de 3.000. En España hay diversidad, este mosaico y toda la gente joven nueva que nos falta, serían los que irían a vender fuera y dar a conocer el vino español.
La calificación de los vinos en crianza, reserva y gran reserva es una mención que sólo se emplea en España. ¿Por qué solo se encuentran aquí y no también en otros países?
Cada país tiene sus normas, y en España esta mención, originaria de la zona que fue líder durante muchos años, y aún lo sigue siendo, La Rioja, hizo que se copiara en el resto de las denominaciones y ha sido un sinónimo de vino de calidad. Un vino gran reserva era mejor y más caro que un crianza. Afortunadamente, desde el boom de los años noventa, con los nuevos elaboradores de La Rioja, muchos entendieron que no siempre era sinónimo de calidad el tiempo que estuviera el vino en barrica. Esto ha cambiado, pero hay otras zonas que también tienen normativas, como en el norte de Italia, con el Barolo, que tampoco puede denominarse con su nombre hasta que no tiene una crianza determinada.
La llegada del cambio climático es una realidad, y tanto los efectos prolongados de sequía como el clima extremo ya se están viendo. ¿Cómo crees que afecta a los viñedos y al vino?
Hay muchos estudios sobre ello, y precisamente esta mañana he hablado con un bodeguero de Borgoña que me decía que este año iban a vendimiar a finales de agosto. Está claro que la vendimia se adelanta cada vez más, y va a hacer cambiar cosas en muchas zonas. Puede ser beneficioso para muchas regiones vitivinícolas del norte de Europa, y más complicado para áreas más sureñas, pero hay una realidad, y es que las zonas que están adaptadas al mediterráneo, con variedades históricas, son las que mejor van a aguantar las inclemencias de los años de sequía y de extrema dureza.
Vila Viniteca organiza desde hace trece años el Premio de Cata por Pareja, un concurso que se ha convertido ya en toda una referencia internacional. ¿Cómo surgió?
Bueno, porque el vino es para compartir, y aunque ya existen en el mundo muchos concursos especializados decidimos hacer uno abierto a todos, en el que puedas participar con un amigo/a, con tu pareja y, que delante de una copa de vino, tengas que acertar a qué variedad pertenece, a qué denominación de origen, a qué bodega y a qué añada. No hace falta tener ningún título, sino simplemente catar el vino y tener algún conocimiento. Hay años que ganan aficionados, otros enólogos o sommeliers, y esto es un poco la grandeza del vino. Pero la idea de la cata por parejas es porque el vino es para compartir, y qué hay más bonito que discutan entre ellos hasta ponerse de acuerdo para presentar un solo veredicto de cada vino. Cuando se saben los resultados finales es muy divertido, porque siempre se escucha la típica frase de “¡Ya te lo dije!” De entre las 120 parejas que participan, hay algunas que no vienen a ganar, sino a disfrutar y pasarlo bien. Los años pares lo hacemos en Barcelona y los impares en Madrid.
Vila Viniteca colabora con elBullifoundation en la elaboración del Sapiens del vino de la enciclopedia Bullipedia. ¿En qué consiste esta aportación?
Hace cuatro o cinco años me llamó Ferran Adriá y me dijo que como yo era muy amigo de Juli Soler si podría colaborar en un homenaje que quería hacerle dentro del proyecto de la Bullipedia con algo muy especial del mundo del vino. Entonces, hicimos un concurso para seleccionar dos personas que pudieran dedicar todo su tiempo a colaborar con Ferran Centellas, el histórico sommelier de El Bulli. Además, tenemos otras dos personas de nuestro equipo: una que ha ayudado en toda la corrección de los volúmenes, y otra, en todo el tema conceptual. Hemos aprendido mucho y nos ha enriquecido bastante, porque el método Sapiens es poner todo en cuestión.