Beatriz y María Rodero

El tesoro de un legado

Beatriz y María Rodero, dignas y orgullosas herederas de su padre, cogen el testigo de una de las grandes casas vitivinícolas de este país.

Foto: Rodero
Foto: Rodero

Por Ana Marcos

Publicación Revista: 01/03/2025

Publicación Web: 01/03/2025

Uno de los grandes personajes del vino, y más en concreto de Ribera del Duero, es el bodeguero Carmelo Rodero. Empezó a los 13 años, de la nada, y su tesón y fortaleza le llevó a crear la conocida bodega que es hoy en día. Sus hijas Beatriz y María continúan ahora su gran labor mientras él sigue en activo, pero más tranquilamente. " Es el momento perfecto”, afirma Rodero, “aunque ellas lleven la bodega yo estaré siempre ahí. Resulta toda una satisfacción poder seguir apoyando a mis hijas”. Beatriz Rodero (Aranda de Duero, 1982) escucha atenta y orgullosa las palabras de su padre, mientras María asiente sonriente. Las dos han vivido la bodega desde pequeñas y hoy el trabajo se ha convertido en su pasión. La primera es directora técnica desde 2008, con el título de Ingeniera Agrícola en Valladolid y diplomatura en Enología por Burdeos. Saint-Émilion, Napa Valley y Sudáfrica fueron algunos de los lugares en los que realizó sus primeros trabajos. María Rodero (Aranda de Duero, 1987) se unió a la empresa familiar en 2013 como directora comercial tras formarse en Administración y Dirección de Empresas y tener experiencias profesionales en el sector bancario, tanto en España como en países anglosajones. Cada una en su especialidad forman un tándem perfecto que da nueva savia a la bodega. Situada en Pedrosa de Duero, Burgos, son 170 hectáreas donde producen vinos de singular perfil: frutales, elegantes y complejos, envejecidos siempre en roble francés nuevo. Y con una extraordinaria relación calidad-precio, el marchamo de esta casa. Actualmente, la bodega se está ampliando para convertirse en un edificio de tres pisos y 1.000 m² por planta, con mayor botellero, tren de lavado de ultimísima generación… Otro nuevo logro junto a su novedoso vino Raza, recién salido al mercado. “Queremos marcar la raza que tienen esas viñas viejas de tempranillo de los mejores pagos y ponerla en valor”. No obstante, para ellas, lo más importan-te de todo es el legado de su padre en cuanto a filosofía de vida y trabajo.

¿En qué momento está la bodega?

Beatriz. Algo muy bonito, seguimos basándonos en el espíritu de lucha, trabajo y esfuerzo que nos enseñó Carmelo –así le llaman sus hijas en el ámbito laboral–. Nuestros vinos son muy demandados y somos una bodega ampliamente reconocida. Orgullo y satisfacción total.

María. Desde adolescentes vivimos la bodega, etiquetando, embotellando … era un juego, y hoy ese juego se ha convertido en una forma de vida maravillosa.

¿Qué crees que has aportado a los vinos ya como directora técnica?

B. Planteamos un pequeño cambio en el estilo del vino y evolucionamos según el gusto del consumidor, marcando una identidad distinta. Fuimos hacia un perfil más frutal, con mayor presencia varietal y dejando la barrica en un segundo plano, contrariamente a lo de antes... Son vinos con carácter, pero de taninos más pulidos y dando protagonismo a la uva.

No siempre es fácil el entendimiento intergeneracional en estos casos.

B. Es que la evolución del mercado fue también la evolución de Carmelo. Resultó algo natural, todo fueron facilidades y comprensión por su parte. Él siempre nos ha apoyado.

¿Lo tiene más difícil una mujer que un hombre en este mundo del vino?

M. Hoy en día entiendo que no hay diferencias. Sí es cierto que cuando Carmelo inició el proyecto había pocas mujeres, pero actualmente hay más. b. Yo creo que todavía no hemos llegado a ese 50-50 y sigue habiendo más presencia masculina, pero estamos en el camino correcto.

Mantenéis las categorías crianza y reser-va, algo que ya pocas bodegas hacen.

M. Eso también está modificándose. Un buen ejemplo es nuestro nuevo vino Raza, así perdemos un poco ese perfil clásico, pero en contraetiqueta sí ponemos reserva, ya que es un dato importante para el consumidor.

¿Qué importancia tiene la sostenibilidad en vuestra bodega?

B. Es muy importante, tanto en viña como en bodega. Cuidamos mucho los suelos y seguimos un proceso circular, lo que te da la tierra se lo devuelves para que no pierda su riqueza ni esencia. No utilizamos herbicidas, por ejemplo, para así cuidar la biodiversidad.

¿Os está afectando la reducción del consumo en estos últimos años?

M. La realidad es que estamos en un momento muy dulce. Nuestros vinos son muy demandados y, además, trabajamos por cupos. Hace unos años subió mucho la demanda y antes incluso de que saliera la nueva añada nos quedábamos sin vino, lo cual generaba incertidumbre entre los distribuidores. Ahora el reparto, según la cosecha, se hace previamente entre los vendedores y así ya saben a qué atenerse y organizar sus ventas. Pero no es venta en primeur porque no se les exige el pago con antelación.

¿Cuál es la producción actual de Carme-lo Rodero?

B. Estamos en torno al millón de botellas. Nuestro objetivo no es crecer en volumen, porque no queremos perder ese carácter familiar, cercano y nuestras miras están, como siempre, en la calidad. Seguimos intentando dar lo mejor de cada gama, desde el crianza al nuevo Raza, o esos vinos de pago, como el Valtarreña o TSM, marcando la singularidad de cada uno.

Algunas bodegas apuestan por subir el precio de sus vinos para que sean más reconocidos internacionalmente…

M. Creo que hay que ser honesto, llevamos muchos años trabajando por tener una buena relación calidad-precio y cuando hemos tenido que imputar ciertas subidas ha sido por alguna razón de peso, como las circunstancias climatológicas por ejemplo. Hemos trabajado siempre muy honestamente a este respecto y por eso somos un referente en cuanto a relación calidad-precio.

¿Qué aportará vuestro nuevo vino Raza?

b. Es un vino muy complejo, con trazabilidad de parajes: son cinco pedanías distintas cada una vinificada por separado, para hacer el coupage final por cata y siempre de la misma añada. Envejece durante 20 meses en roble francés, vinos sin trasiego y tiene un precio imbatible de 36/40 € aproximadamente.

Muchas bodegas, tradicionalmente sólo de tintos, están apostando por elaborar un blanco. ¿Tenéis alguna perspectiva a este respecto?

B. A corto plazo no creo. Hemos hecho algunas pruebas con albillo, pero no nos han llegado al corazón.

¿Cuál ha sido el mejor legado de vuestro padre?

M. Él sigue en activo totalmente y con toda la ilusión, y eso nos anima a seguir trabajando por un proyecto que realmente te da satisfacción. Su ejemplo de trabajo y honestidad es su mayor legado.

B. Nos ha dejado unas bases bien asentadas de la forma en que hay que trabajar. Él es una persona entusiasta, activa, emprendedora… ese espíritu de perfeccionismo y máximo esfuerzo en pos de la calidad es su valioso legado.