Viaje Marruecos | 11/03/2016
Sal, yodo y especias
El Atlántico bate las costas de Marruecos en largas playas solitarias donde el sueño de una relación intensa y directa con el mar todavía se hace realidad. En sus ricos caladeros lanzan las redes los barcos que llevan hasta los puertos pescados frescos y suculentos que pueden degustarse en los chiringuitos, cerca de playas y dársenas, y en las buenas mesas que proliferan en las ciudades de la costa.