Trufas | 10/02/2017
Belleza interior
Su sólo nombre ya evoca la fragancia del bosque tras la lluvia, la hojarasca otoñal, las notas minerales en perfecta conjunción con las micológicas. Del potente aroma que desprenden basta decir que han elevado a categoría de exquisitez los efluvios que emanan de la descomposición de sustancias orgánicas. Olor a gas metano. Porque ellas lo valen.