Purity Vodka, elaborado en el Castillo de Ellinge, una construcción que catalog del siglo XIII y ubicado al sur de Suecia, se diferencia del resto por emplear un sistema de destilación único en el mundo.
Su sofisticada y minuciosa producción consta de 34 destilaciones, de las cuales el Master Blender elimina el 90% del espirituoso quedándose solo con los sabores más puros, 30% de agua mineral de manantial sin desmineralizar y un alambique de cobre y oro.
El resultado es un vodka que destaca por su riqueza organoléptica, con un sabor cremoso, con reminiscencias a cebada y trigo, notas especiadas y aroma de vainilla, es decir, una bebida llena de matices.