El pan aporta al organismo diversos nutrientes que contribuyen a mantener una dieta equilibrada y una buena salud. Se trata de una importante fuente de fibra e hidratos de carbono, que proporcionan la energía necesaria para el día a día.
Por este motivo, los nutricionistas aconsejan que al menos el 50% de las calorías totales que se consumen provengan de los hidratos de carbono y alimentos como el pan, arroz o la pasta, contienen grandes cantidades de estos compuestos de los que recomiendan tomar entre cinco y seis raciones diarias. Además, en contra de las leyendas populares, el pan no engorda, ya que la harina de trigo apenas contiene grasa.
También aporta vitaminas hidrosolubles del grupo B, en concreto, contiene vitaminas B1, que desempeña un papel fundamental en el sistema nervioso, B2, que interviene en la producción de los glóbulos rojos, actúa como antioxidante y tiene una acción vasodilatadora, Niacina, vitamina B6 y ácido fólico, que es una vitamina de gran relevancia en la replicación celular y que resulta esencial en el crecimiento y en la formación de los glóbulos rojos y blancos.
Es una excelente fuente de minerales como el fósforo, el magnesio que juega un importante papel en todos los procesos bioquímicos, el calcio, responsable de la formación y el mantenimiento del hueso, y el potasio.
También contiene hierro que forma parte de la hemoglobina y es el encargado de transportar el oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos; selenio, relacionado con el retraso del envejecimiento celular; yodo, que interviene en el crecimiento; y zinc, que contribuye a aumentar la inmunidad natural del organismo.
Por último, 100 gramos de pan blanco aportan, aproximadamente, 9 gramos de proteínas, por lo que el pan se puede considerar un alimento fundamental en cualquier dieta sana y equilibrada, como explica la campaña ‘Pan Cada Día’.
