La nueva bodega de Campo Viejo ha cumplido 14 años y el concepto original sigue siendo vanguardista. Ya entonces partieron de premisas respetuosas con el entorno; construyeron dos enormes cubos –de una sola planta– para el área administrativa y social, y a sus pies se excavó una cava de
De este modo conseguían limitar el impacto medioambiental al realizar todo el proceso por gravedad evitando el uso de bombas y demás procesos mecánicos que perjudican la uva. La bodega está semienterrada, integrada en el paisaje y respetuosa con el medio ambiente.
Se estableció así un equilibrio armónico entre la enología, la arquitectura y la sostenibilidad materializando la visión del arquitecto riojano Ignacio Quemada, del director de Operaciones de la bodega Fernando Pozo y de la enóloga Elena Adell, que participó activamente en el diseño de las nuevas instalaciones. “Esta bodega –declara Adell– suministra la plataforma ideal para tomar como punto de partida los valores que han convertido nuestros vinos de Rioja en referente mundial”.
Lograron ensamblar el entorno de trabajo –idóneo desde el punto de vista enológico– con el aspecto estético, muy atractivo. Especialmente impactante resulta la sala de elaboración, con 327 depósitos de acero inoxidable (de 60.000 y
Homenaje al fundador
La historia de los vinos de Bodegas AGE está llena de grandes marcas, pero la más importante de ellas es la que lleva el apellido de su fundador, Félix Azpilicueta, una de las figuras más relevantes de la historia del vino que supo trasladar la experiencia adquirida en Burdeos a la realidad de
El objetivo principal de la nueva bodega se fijó en recuperar el estilo de los antiguos vinos de crianza de la zona, en el respeto por las variedades tradicionales –tempranillo, graciano, mazuelo y garnacha–, ensambladas para sacar el máximo potencial de cada una.
“El estilo de cada uno de nuestros vinos –dice la enóloga– viene marcado por el origen de su viñedo”. Los vinos Azpilicueta se obtienen en elaboraciones muy cuidadas, con la mejor selección de uvas de los viñedos de Fuenmayor –se cultivan más de
El vino de la selección
El momento de la vendimia se determinó para cada pago y se elaboró por separado. Y de todos los pagos, seleccionan cada añada un grupo de ellos para elaborar los Azpilicueta. Se controla cada una de las parcelas, su poda, la evolución de su ciclo vegetativo, el avance de la madurez y la cata de las uvas. Para este reserva se escogieron aquellos pagos que proporcionaban uvas más concentradas puesto que permiten obtener vinos robustos, potentes, capaces de evolucionar durante la crianza.
El ensamblaje de tempranillo –que predomina–, aporta la tipicidad; la variedad graciano contribuye con sus aromas particulares y su estructura a hacer de él un vino de guarda, y mazuelo aporta acidez y frescura en boca. Así lo define Elena Adell: “La crianza en roble francés y americano ha dotado al vino de complejidad, amplitud y elegancia. Es un vino para beberlo despacio, disfrutando de una buena comida y de una amena conversación”.
|
Variedades: 85% tempranillo, 10% graciano, 5% mazuelo. 13,5% vol.
Crianza: 12 meses en barrica
Precio: 11 €
Comentario de cata
Cereza rubí de media capa. Complejo y de acertada intensidad, se marcan recuerdos de fruta negra y roja, bombón inglés, finos cueros, carbón vegetal, romero, pimienta negra, tabaco, mentoles, tierra húmeda, cacao y cedro. Sabroso, vivo, equilibrado, de notable estructura, sensaciones de cerezas maduras, grosellas, cassis, canela, clavo, cedro, incienso, pizarra, té, betún, caja de puros y hojas secas. Persistente y largo final que incita a beber. |
Tipo: Tinto reserva