Pago de Larrainzar es una pequeña bodega familiar que retoma una tradición centenaria. El abuelo del actual propietario fundó la primera bodega en la casa familiar en 1891. Poseen 17 hectáreas de viñedo y elaboran únicamente vinos tintos, normalmente ensamblajes de sus cuatro variedades y en producciones limitadas.
La bodega cuenta con números premios en concursos internacionales y altas puntaciones en las guías más prestigiosas, como Guía Peñín o Wine Advocate Robert Parker.
La producción total es inferior a las 100.000 botellas por añada y en ciertas añadas y vinos son producciones limitadas a menos de 3.000 botellas.
Se trata de una bodega que apuesta por la calidad y la personalidad de sus vinos, con vendimia manual y crianza en barrica francesa.
La exportación es clave para Pago de Larrainzar y a día de hoy sus vinos están disponibles en mercados como Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Inglaterra, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Méjico, China, Corea del Sur, Japón y Singapur.
En 2014 el Gobierno español les otorgó la Denominación de Origen Vino de Pago “Larrainzar”, a la espera de la aprobación internacional de la Comisión Europea.
El emplazamiento es único: una finca cerrada (al modo del “clos” francés) colindante con el Monasterio de Irache, a los pies de Montejurra. Ofrecen enoturismo de calidad, dando conocer, en un entorno cercano y amable, las bondades de un territorio vitícola de excepción.