Mozzarella elaborada con leche cruda de búfala, procedente de animales propios criados en estado semisalvaje: una cadena de producción cerrada y sostenible, inspirada en el concepto de economía circular.
La piel de la mozzarella es ligeramente consistente, lisa y homogénea; la pasta es firme y muy jugosa.
El sabor es dulce y delicado, sin notas animales y con importantes sensaciones lácticas.