La tradición de comer jamón en Teruel se remonta a tiempos muy antiguos. Hay quien asegura que a la prehistoria. Lo cierto es que el cerdo ha sido parte fundamental de la gastronomía y de la despensa del turolense. Al cochino, siempre se le ha cuidado con mimo: buen trato y los mejores alimentos para obtener una carne sabrosa y de primera calidad.
Precisamente, la elaboración del jamón de Teruel nació de la necesidad de conservarlo durante un largo tiempo. Para ello, nada mejor que salarlo y curarlo. Así es cómo se consiguió hacer devota del pernil a toda la provincia. Desde las zonas bajas: Matarraña y Bajo Aragón, lugares históricos con una marcada tradición alrededor del cerdo, hasta las sierras de Albarracín, Gúdar Javalambre y Jiloca, tan altas que casi rozan el cielo y donde el aire puro y limpio cura nuestros deliciosos jamones.
Los cerdos destinados a la producción de Jamón de Teruel y paleta de Teruel proceden de animales nacidos, criados y sacrificados en la provincia de Teruel. El ganado es de los cruces de razas Landrace y Large White en la línea materna, y Duroc en la paterna. Estos animales se alimentan principalmente con cereales cultivados en los campos de Teruel y en provincias limítrofes que les proporcionan una alimentación sana y natural.La raza Duroc aporta una carne de excelente calidad con una óptima infiltración de grasa, al igual que el del cruce de las razas Landrace y Large-White que proporcionan una carne definida fundamentalmente por la jugosidad, textura, conformación y color.
El Jamón de Teruel ha alcanzado gran prestigio en el mercado gracias a su sabor y textura. Son numerosos los grandes chefs que han incorporado este rico manjar a su recetario, pero sois la gente como tú, la que cocina desde sus casas, los que hacéis de esto algo realmente grande.