El personaje de Ratoncito Pérez nació de la pluma del Padre Coloma en 1894, como un regalo especial para el pequeño rey Alfonso XIII.
Según cuenta la leyenda, Ratón Pérez vivía en una acogedora cajita de galletas en el mítico establecimiento de Carlos Prast, en la Calle Arenal de Madrid cuya fachada aún se conserva hoy. Desde allí, bajo la luz de la luna, cruzaba los tejados para recoger los dientes de leche de los niños y dejarles una pequeña sorpresa.
Con estos dulces, traemos un trocito de esa encantadora historia que ha endulzado generaciones. ¡Que cada bocado sea tan mágico como el Ratón Pérez!
La Despensa de Palacio es un obrador de pastelería artesanal y fábrica de chocolate donde tradición, excelencia e innovación conviven de forma natural.
Desde Estepa, elaboramos dulces, galletas, polvorones y especialidades de chocolate siguiendo recetas heredadas y procesos cuidados al detalle, siempre en pequeñas producciones y con una profunda vocación artesanal. Nuestro trabajo se distingue por la calidad del producto y por un packaging icónico y muy cuidado. Cada estuche y caja metálica nace como una pequeña obra de arte, inspirada en pinturas al óleo originales y confeccionada con la misma atención que ponemos en cada elaboración. Esta combinación de sabor, estética y coherencia ha generado la confianza de clientes históricos, como la Casa de los Marqueses de Estepa, con quienes la familia comenzó a trabajar como panaderos en 1743, así como de reconocidas personalidades, chefs y establecimientos gourmet de referencia.
En nuestro obrador solo tienen cabida ingredientes nobles, seleccionados en sus lugares de origen: la fina canela “de la reina”, la vainilla Bourbon, los limones de Vélez-Málaga, las almendras Larguetas de los montes de Alhama o cacaos procedentes de Venezuela, México, Brasil, Perú y Papúa Nueva Guinea. Además, en colaboración con el CSIC, hemos impulsado la primera plantación de cacao en Europa, reafirmando nuestro compromiso con la investigación y la sostenibilidad.
Fieles a nuestras raíces, avanzamos también de la mano de la innovación y la tecnología, incorporando nuevos desarrollos productivos que nos permiten crear gamas complementarias, más optimizadas técnicamente, sin renunciar jamás al estándar de calidad que define a La Despensa de Palacio.
Todo lo que hacemos tiene un propósito: ofrecer productos con alma, capaces de despertar emociones y evocar recuerdos. Porque el mejor sabor no es solo el que se prueba, sino el que permanece.