Avelines: barquilos rellenos de crema de avellana y vainilla recubiertos de chocolate

48 suaves ambrosi´as rellenas de crema de avellana y vainilla recubiertas de chocolate criollo con leche.

 

La Despensa de Palacio es un obrador de pastelería artesanal y fábrica de chocolate donde tradición, excelencia e innovación conviven de forma natural.

Desde Estepa, elaboramos dulces, galletas, polvorones y especialidades de chocolate siguiendo recetas heredadas y procesos cuidados al detalle, siempre en pequeñas producciones y con una profunda vocación artesanal. Nuestro trabajo se distingue por la calidad del producto y por un packaging icónico y muy cuidado. Cada estuche y caja metálica nace como una pequeña obra de arte, inspirada en pinturas al óleo originales y confeccionada con la misma atención que ponemos en cada elaboración. Esta combinación de sabor, estética y coherencia ha generado la confianza de clientes históricos, como la Casa de los Marqueses de Estepa, con quienes la familia comenzó a trabajar como panaderos en 1743, así como de reconocidas personalidades, chefs y establecimientos gourmet de referencia.

En nuestro obrador solo tienen cabida ingredientes nobles, seleccionados en sus lugares de origen: la fina canela “de la reina”, la vainilla Bourbon, los limones de Vélez-Málaga, las almendras Larguetas de los montes de Alhama o cacaos procedentes de Venezuela, México, Brasil, Perú y Papúa Nueva Guinea. Además, en colaboración con el CSIC, hemos impulsado la primera plantación de cacao en Europa, reafirmando nuestro compromiso con la investigación y la sostenibilidad.

Fieles a nuestras raíces, avanzamos también de la mano de la innovación y la tecnología, incorporando nuevos desarrollos productivos que nos permiten crear gamas complementarias, más optimizadas técnicamente, sin renunciar jamás al estándar de calidad que define a La Despensa de Palacio.

Todo lo que hacemos tiene un propósito: ofrecer productos con alma, capaces de despertar emociones y evocar recuerdos. Porque el mejor sabor no es solo el que se prueba, sino el que permanece.