Centro de contra de Wagyu

Este producto se obtiene del centro de la contra, una de las piezas más apreciadas por su equilibrio entre estructura, jugosidad y sabor. En este caso, procede de carne de Wagyu, una raza reconocida mundialmente por su extraordinaria infiltración de grasa y su característico veteado o marmoleo.

El Centro de Contra de Wagyu es un salazón, elaborado mediante un proceso tradicional de salado y curación lenta y controlada. Este método permite potenciar las cualidades naturales de la carne sin alterar su esencia, respetando su textura y realzando su perfil aromático. Gracias a su alto grado de infiltración, presenta una textura especialmente jugosa y untuosa, con un sabor profundo, elegante y prolongado en boca. El marmoleo característico del Wagyu aporta matices delicados y una experiencia sensorial diferencial, convirtiendo cada loncha en un auténtico bocado gourmet.


 

NUESTROS ORÍGENES:

Embutidos Ezequiel se funda en 1945 cuando Ezequiel, aprovechándose del entorno y de la tradición que rodeaban a esta zona, se inicia en la venta de productos cárnicos, principalmente chorizo, jamón y cecina.

Su hijo Amador impulsa y expande el negocio familiar, ampliando también los productos ofrecidos e introduciendo innovaciones tecnológicas en las instalaciones, pero siempre desde el respeto por el sabor y la elaboración tradicional de la zona.

En la década de los 90, los valores del esfuerzo y la dedicación que caracterizan a esta familia pasan a la tercera generación, Ezequiel García. En la actualidad, es quien sigue al frente de la empresa, buscando siempre la mejor calidad de la materia prima y el respeto por la tradición.


UBICACIÓN E INSTALACIONES:
En pleno corazón de la montaña leonesa, en Villamanín de la Tercia y La Robla, se encuentran nuestras fábricas, rodeadas de un entorno privilegiado a 1.200 metros de altitud. Con más de 8.000 m² de instalaciones, esta ubicación es clave en la elaboración de nuestros embutidos, aprovechando las condiciones únicas de la región.

Nuestra historia comienza en 1945, cuando iniciamos la producción de embutidos siguiendo tres principios fundamentales: respeto por la tradición, el cumplimiento de las normativas más estrictas de calidad y el continuo desarrollo del I + D + I. Estos pilares han guiado nuestro camino desde entonces, permitiéndonos ofrecer productos que combinan lo mejor de la herencia artesanal y los avances tecnológicos.

La excelencia de nuestros embutidos empieza con la selección de materias primas. Trabajamos exclusivamente con carne de cerdo de Castilla y León, pimentón de la Denominación de Origen Protegida de la Vera y ajo morado de las Pedroñeras, también con D.O. Utilizamos tripa natural y un tradicional ahumado con leña de roble, elementos que aportan el sabor auténtico que nos caracteriza.

Elaboramos nuestros productos sin conservantes ni colorantes artificiales, apostando por una alimentación saludable sin renunciar a los sabores tradicionales. Nuestro equipo de I+D+I trabaja constantemente en nuevas creaciones y procesos innovadores para adaptarnos alas necesidades actuales, manteniendo siempre el máximo respeto por nuestras raíces.

Hoy, 80 años después, seguimos transmitiendo el mimo y la pasión que nos definen, comprometidos con ofrecer embutidos únicos que combinan calidad, tradición y una visión innovadora.