Maeste Alma del Vivar es un vino tinto fino elaborado con viñedos a más de 1000 metros de altitud, con Tempranillo Tinta Fina y un toque de Merlot y Albillo, de nuestros viñedos viejos y centenarios, con una suave crianza de 6 meses en barricas propias usadas de roble francés, americano y español.
El proceso de elaboración es totalmente artesanal, vendimia manual, fermentación espontánea, poca extracción y de baja intervención. El resultado es una produción limitada de altísima calidad.
Un vino versátil, afrutado, con buena estructura y tanino suave pero presente, con caráter pero fácil de beber. Un vino de altura con la frescura que eso aporta y muchos aromas del terroir de la Ribera. Suelo arcillosos y minerales, vilñedos viejos y centenarios.
Altura extrema. Viñedo viejo. Las tierras altas del extremo sur de la Ribera del Duero.
Bodegas Maeste es el proyecto personal de Miguel Peña, experimentado bodeguero y emprendedor que con su trabajo y visión se está consolidando entre los más buscados del panorama nacional vinícola.
Maeste se sitúa en un edificio histórico del año 1800, una bodega rural boutique en las Tierras Altas del Extremo Sur de la D.O. Ribera del Duero a más de 1000 m de altitud, en Honrubia de la Cuesta, un entorno singular de suelos rojizos, geología antigua y de rica biodiversidad.
Con el foco en el respeto a la viticultura tradicional, recuperamos viñedo centenario histórico, micro-parcelas que datan desde el año 1918, que con unos suelos arcillosos y minerales únicos en la denominación, combinados a la frescura que otorga la altitud, resultan en unos vinos finos y de carácter mineral.
El proyecto es un homenaje a las raíces familiares y el arraigo a esta tierra, cada uno de los vinos hacen referencia a experiencias vividas en las tierras de la Ribera. Alma del Vivar, el primer vino, es el nombre de la finca familiar del abuelo materno de Miguel, Amalio; y Alma del Moral, el segundo vino, hace referencia al árbol centenario situado en el pueblo familiar paterno, de donde procede también el logo de la bodega, ya que se inspira en el rosetón de hierro forjado de la balconada de la casa patronal del tatarabuelo de Miguel, Faustino Peña, convirtiéndose así en un guiño más a la tradición familiar.